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San Miguel de Escalada: belleza mozárabe en la provincia de León

Inauguré esta sección del Blog, titulada «Monumentos y Bellezas de España» -sigo aquí el espíritu de la obra de Francisco Javier Parcerisa (1839-1865)-, con la iglesia de Santiago de Peñalba, primer capítulo de una serie de posts dedicados, entre otros monumentos, a las iglesias mozárabes del antiguo Reino de León. Se trata de un territorio -padre de varios reinos peninsulares- que siempre produce una emoción difícilmente descriptible para aquellos que, como este que escribe, sienten amor por la Geografía, la Historia y el Arte. En esta serie mozárabe paramos nuestro reloj en el siglo X, tiempos de dominio absoluto del Califato de Córdoba, de la génesis del Reino de Navarra, Aragón y los condados catalanes en la parte oriental de la Península Ibérica, y de la consolidación del Reino de León en la occidental.

Efectivamente, el traslado de la corte desde Oviedo a la capital leonesa y la integración organizada bajo un mismo reino de amplios territorios -como son las actuales Asturias y Galicia, el norte de Portugal y buena parte de las provincias castellanoleonesas de hoy- provocó un proceso repoblador en tierras ya seguras frente al Islam, especialmente notable al norte del río Duero. Este proceso de consolidación del Reino de León se acompañó del nacimiento y desarrollo del llamado arte mozárabe, hoy también denominado como de repoblación.

Se trata de un conjunto de edificios que heredan, por un lado, viejas fórmulas visigodas supervivientes entre los repobladores del norte -que también toman citas del Arte Asturiano-, y, por otro lado, incorporan elementos califales gracias a las influencias hispanomusulmanas, muchas veces llegadas a León gracias a los mozárabes procedentes del Sur -cristianos que vivían en territorio musulmán o al-Ándalus; no confundir con mudéjar, que era musulmán habitante de un territorio cristiano-. El resultado fue un conjunto de edificios mágicos y parlantes, capaces de emocionar al evocar tiempos de guerra e intercambios entre el Reino de León y el Califato de Córdoba.

Cinco son los edificios mozárabes o «de repoblación» del antiguo Reino de León que retratamos en esta sección del Blog, con dos posts ya publicados -los dedicados a la citada Santiago de Peñalba (León) y el bellísimo templo de San Cebrián de Mazote (Valladolid)– y dos futuras entradas dedicadas a San Miguel de Celanova (Orense) y Santa María de Lebeña (Cantabria). A estas cuatro entradas se añade la de hoy, dedicada a la iglesia de San Miguel de Escalada, de la que destacamos aspectos geográficos, históricos, arquitectónicos y artísticos.

GEOGRAFÍA Y PAISAJE DE SAN MIGUEL DE ESCALADA

Coronando los rellanos de una loma, oteando las ricas tierras de ribera de la margen derecha del río Esla y cerca del Camino de Santiago, se emplaza el que fuera monasterio de San Miguel de Escalada, hoy día iglesia situada en el municipio leonés de Gradefes. Situación y emplazamiento geográficos que se traducen en un paisaje evocador, campos de soledades, donde destaca la belleza de la vega del Esla, con espectaculares chopos que marcan el carácter del paisaje de lo que fue la vía romana que unía Astorga y Sahagún.

Esta comunión entre Arquitectura, Historia y Geografía existente en el paisaje de San Miguel de Escalada fue magistralmente retratada en el siglo XIX por el francés Jean Laurent (1816-1886), con esta fotografía realizada en la segunda mitad del siglo XIX. La imagen es mágica: se observa el desolado altozano que otea la vega del Esla, el conjunto arquitectónico dominado por la gran torre románica y singularizado por la galería de arcos mozárabes, y, sobre todo, el solitario paisaje que evoca la vida monacal.

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Fotografía de Jean Laurent realizada en el siglo XIX y publicada en 1920

HISTORIA DEL PRIORATO DE ESCALADA

La noticia más antigua de este enclave se remonta al siglo VII, cuando unos monjes romanos-visigóticos eligen estos apartados parajes para edificar un lugar de culto que dedicarán a la Aparición de San Miguel, un primer proyecto monástico que pronto se ve reducido a ruinas al abandonar aquellos monjes el lugar debido al avance del Islam.

Es al final del siglo IX cuando un grupo de monjes procedentes de al-Ándalus, capitaneados por el abad Alfonso, funda en este altozano cercano al Esla un nuevo monasterio. Será en el 913, reinando García y poseyendo San Genadio la cátedra de Astorga, cuando se produzcan las obras mozárabes que definen la iglesia que vemos hoy. Tras los daños ocasionados en el 988 por las razzías de Almanzor, en 1050 el abad Sabarico amplía las obras, abriendo una puerta en el templo que lleva su nombre, a cuyos pies se haya enterrado.

En el siglo XII llegan monjes franceses de San Rufo de Avignon, que establecen un priorato gracias a las cesiones concedidas por doña Sancha y el rey Alfonso; serán tiempos ya románicos, un estilo al que pertenece la gran torre y la iglesia de una nave anexa del antiguo monasterio.

Tras siglos de abandono y ruina, proceso acelerado con la Desamortización del 1836, la iglesia que se conserva fue restaurada por Don Juan Bautista Lázaro tras declararse este conjunto Monumento Nacional en 1886. Hoy día se muestra espléndida, luminosa, testigo de siglos pasados, pudiéndose visitar de manera didáctica y atractiva.

ARTE Y ARQUITECTURA Y DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE ESCALADA

La iglesia presenta planta basilical, con tres naves -más alta y con cubierta a dos aguas la central- que se rematan en ábsides con forma de herradura y exteriormente planos -sus contrafuertes siguen el modelo asturiano-. Posee el templo un crucero, si bien no sobresale al exterior. Así, el aspecto en planta de la iglesia mozárabe es el de un rectángulo de 23 metros de largo por 14 de ancho, canónicamente orientado hacia el este.

Planta de San Miguel de Escalada, donde se observa la planta basilical con tres ábsides de la rectangular iglesia mozárabe. Junto a ella, con torre e iglesia de una nave, puede verse la parte románica del conjunto.

El aspecto exterior viene marcado por la maravillosa galería conformada por una armoniosa sucesión de 12 arcos de herradura de sabor cordobés. Todo el conjunto se encuentra enmarcado por alfiz y ampara la entrada al templo, en este caso y a diferencia de Asturias -con entradas hacia el oeste-, con orientación sur. También existían otras dos puertas laterales abiertas en el crucero, aunque solo se conserva la del costado sur.

La estructura del conjunto es, vista desde el exterior, la habitual en las basílicas construidas durante el reinado de Alfonso III: tejado a dos aguas en la nave central y a un solo plano en las laterales y en el pórtico. Se ofrece, por tanto, una vista desde el costado sur de planos más o menos paralelos que se corresponden a las coberturas del pórtico, de la nave lateral y la de ese lado de la central.

El otro elemento destacable de este conjunto es la monumental torre, construida ya según trazas románicas, que posee potentes contrafuertes y está construida con piedras de la zona. Alberga la llamada Capilla de San Fructuoso y el Panteón de los Abades. Se decora con un ajedrezado jaqués y posee canecillos de tradición asturiana.

En uno de sus muros se abre una ventana geminada que sigue la tradición mozárabe, algo que permite un armonioso diálogo con otra ventana geminada existente en la citada galería mozárabe, que se enmarca en alfiz y se orienta a poniente.

Los arcos de herradura de proporciones cordobesas definen la gran galería orientada al sur en San Miguel de Escalada.

En cuanto al interior del templo, su fragmentado espacio se divide en tres áreas perfectamente diferenciadas:

  • Zona basilical: formada por una nave central -4,75m de anchura- y dos laterales -3m-, que se encuentran separadas por conjuntos de seis arcos de herradura que se apoyan sobre basas y columnas de mármol reutilizadas. Por el contrario, los capiteles son en su mayoría del siglo X, fecha de construcción de la iglesia.
  • Nave de crucero: es de la misma anchura que la nave central y misma longitud que el total de la anchura de las tres naves, no observándose como dijimos desde el exterior. Sin embargo, es un espacio muy bien acotado y diferenciado en el interior, ya que cada compartimento lateral está separado del central y de las naves y ábsides laterales por arcos de herradura con canceles para aislar al clero de los fieles. Esta compartimentación es especialmente notable en la nave central, con la separación del presbiterio de la zona de fieles a partir de un bellísimo iconostasio conformado por tres arcos de herradura, del mismo tipo que los del resto de las naves. El resultado evoca la magnífica arquería de la mezquita de Córdoba.
  • Cabecera: formada por tres ábsides de la misma anchura que las naves y que comunican con el transepto mediante arcos de herradura, siendo el del centro un gran arco triunfal.

El resultado final es un conjunto muy compartimentado -ello no se aprecia desde el exterior-, algo típico de la arquitectura religiosa mozárabe. En la imagen inferior podemos observar dicha compartimentación; así, vemos desde la nave central los tres arcos de herradura que definen el iconostasio. La belleza de la fotografía de Laurent descansa en la conjunción geométrica de los arcos de herradura, unos pertenecientes al citado iconostasio, otros con la función de definir y separar las naves del templo. Todo conduce a un espacio compartimentado, mágico, sugerente, que nos transporta al siglo X, evoca el rito mozárabe hispano y permite viajar al Norte, a tierras del Esla, al antiguo Reino de León.

Mágico interior mozárabe de San Miguel de Escalada según Jean Laurent (fotografía publicada en 1920)

Respecto a la cobertura, las naves y el cuadrado del transepto poseen techumbre plana en madera, aunque el resto del edificio está abovedado mediante técnicas procedentes de Al Andalus no conocidas en la arquitectura asturiana. Así, los compartimentos laterales del transepto disponen de bóvedas de arista y los tres ábsides presentan bóvedas gallonadas.

También mencionamos de San Miguel de Escalada la calidad y cantidad de decoración esculpida, destacando la belleza de sus frisos, los detalles de los canceles y la diversidad de capiteles, unos de origen asturiano, otros propiamente mozárabes, siendo los del pórtico de diferentes influencias. Por último, mencionamos aquí el Beato de Escalada, manuscrito fundamental de nuestra «Historia del Libro», del cual tiene abundante información en este POST.

Beato de Escalada, hoy en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York

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