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El viaje de un manuscrito mozárabe: el Beato de San Miguel de Escalada

Para aquellos que sean amantes de los códices, libros manuscritos medievales, propongo un «viaje» que parte de las montañas cántabras, sigue en la provincia de León, continúa por tierras levantinas para, tras pasar por Londres, terminar en Nueva York. ¿Quieres viajar con el Beato de Escalada?

COMARCA DE LA LIÉBANA, CANTABRIA, siglo VI

A los bellos parajes cántabros de La Liébana, de dulce clima mediterráneo en un entorno geográfico húmedo gracias al abrigo y protección de los Picos de Europa, llega en el siglo VI un obispo palentino llamado Toribio con varios acólitos para fundar un monasterio, que dos siglos más tarde acogería el cuerpo de otro Toribio, en este caso obispo de Astorga. A este último se le asigna según la tradición y las diversas leyendas que envuelven los orígenes de este espacio monástico la llegada al santo lugar de varias reliquias, especialmente significativa la del Lignum Crucis, procedente de Tierra Santa. El monasterio, conocido entonces como San Martín de Túrieno, es el actual de Santo Toribio de Liébana -ya de trazas románicas y góticas-, hoy día custodiado por franciscanos y uno de los lugares santos del Cristianismo.

A aquel monasterio llega desde el Sur, huyendo de la invasión islámica, un enigmático y sabio monje. Es conocido como Beato de Liébana (730-798), un erudito y estudioso de textos antiguos que, entre otras obras, escribe en aquel lugar de la Liébana un libro fundamental en la Alta Edad Media: el famoso Comentario al Apocalipsis de San Juan -o Commentarium in Apocalypsin-, obra monumental dedicada a Eterio de Osma -otro religioso-, con redacciones en los años 776 y 786, y compuesta por doce libros, con contenido teológico, geográfico e histórico.

Beato de Liébana utilizó textos bíblicos con la intención de explicar y «traducir» para un público menos iniciado el enigmático y simbólico Apocalipsis, este último un libro profético y misterioso -lleno de angustia- perteneciente al Nuevo Testamento y escrito por San Juan sobre el Fin de los Tiempos y el Juicio Final. Beato escribe su Commentarium también en el contexto del combate a la herejía adopcionista, doctrina influida por el Islam que sostenía que Cristo era hijo adoptado por Dios. Para ello, el autor también realizó en esta magna obra una compilación de textos de las grandes autoridades intelectuales y santos de la Antigüedad y Alta Edad Media, como Gregorio Magno, Isidoro, Victorino, Primasius, Ticonio, Apringio, Jerónimo, Agustín, Ambrosio, Fulgencio, Orígenes, Casiano, Cipriano, Cirilo, Euquerio, Filastro, Gregorio de Elvira y Hegesipo.

Protegido por los Picos de Europa, la comarca de La Liébana alberga el monasterio de Santo Toribio, donde llegó a refugiarse el famoso Beato

SAN MIGUEL DE ESCALADA, PROVINCIA DE LEÓN, siglo X

El Apocalipsis de San Juan se convierte en pieza clave de la cultura europea en torno al Año Mil, fecha de terrores ante el Fin del Mundo. No cabe duda de que el contenido enigmático de este libro del Nuevo Testamento, pleno de mensajes ocultos que avisaban de las terribles consecuencias del Fin de los Tiempos, era en aquellos años de máxima actualidad; y, por supuesto, era necesario un acreditado texto que comentara e interpretara esos enigmáticos mensajes.

El resultado fue la copia masiva en los siglos X, XI, XII y XIII del citado Commentarium in Apocalypsin -obra que se hizo muy popular con la cercanía del Año Mil-, dando como resultado la proliferación de libros manuscritos profusamente iluminados, denominados hoy como beatos, que cuentan con imágenes que tenían la misión de visualizar y transmitir al común de los mortales los episodios claves del texto, una especie de narración ilustrada de las terribles profecías. En este sentido, la precisión en el dibujo, la representación bidimensional, el lenguaje antinaturalista y simbolista, las composiciones jerárquicas en bandas de tonos contrastados o los colores intensos son características básicas de las imágenes que ilustraban estos manuscritos o códices.

Se han conservado un total de 31 beatos en diferentes instituciones, de los que 24 contienen miniaturas; de algunos de ellos sólo quedan páginas sueltas, aunque formaron parte de beatos completos. Se consideran prerrománicos -o mozárabes- los realizados en los siglos X y principios del XI, y románicos a los escritos desde mediados del siglo XI al XIII. Del conjunto destacamos especialmente los siguientes (cada uno de ellos tendrá su post correspondiente):

  • Beato Primero de la Biblioteca Nacional. Escrito en el Monasterio de San Millán en la primera mitad del siglo X. Conserva tan solo 27 miniaturas con fuerte influencia musulmana.
  • Beato del Escorial. Se cree escrito en el Monasterio de San Millán y fue realizado en la segunda mitad del siglo X, conservando 52 ilustraciones. Hoy día se custodia en la Biblioteca del monasterio de El Escorial.
  • Beato de Tábara. Datado del año 970, conserva 168 folios y sólo nueve miniaturas del centenar que poseía. Actualmente se encuentra en el Archivo Nacional de Madrid.
  • El Beato de Girona. Del año 970, fue realizado por el monje Emeterio y la monja Ende, contando con 568 folios escritos a dos columnas y 114 miniaturas -es el beato con más ilustraciones conservado-. Fue donado a la Catedral de Gerona en 1078, aunque su origen es leonés y se llevó a cabo en el Monasterio de Tábara, en la actual provincia de Zamora.
  • Beato de Valcavado. Conservado en la Biblioteca del Colegio de Santa Cruz de la Universidad de Valladolid, fue elaborado por un monje llamado Oveco en el año 970 a instancia del abad Sempronio del monasterio de Santa María de Valcavado (Palencia).
  • Beato de Seo de Urgell. Custodiado en Museo Diocesano de Urgell, es de origen leonés, concretamente procedente del Monasterio de San Salvador de Tábara.
  • Beato de Fernando I o «Segundo de la Biblioteca Nacional». Obra de 1047, fue escrito y miniado por Facundo. Sin duda alguna, es el más bello y completo de todos los beatos.
  • Beato de San Millán de la Cogolla. Hoy en la Real Academia de la Historia y con 49 ilustraciones, tiene el gran interés de que intervinieron dos artistas de cronología y concepción artística diferente, el primero apegado a la tradición mozárabe, el segundo de estilo románico. Se comenzó en la primera mitad del siglo XI y se terminó en la segunda mitad de esa centuria.
  • Beato de Silos. Fue copiado por los monjes Domingo y Munio e iluminado con 106 miniaturas por el prior Pedro entre 1091-1109. Se conserva en la British Library de Londres. Coexisten el estilo románico y mozárabe.
  • Beato de Turín. Escrito alrededor del año 1100 en Cataluña en letra carolina, hoy se custodia en la Biblioteca Nazionale de Turín. Contiene 106 miniaturas, con la autoría de un artista alejado ya de la tradición mozárabe o prerrománica hispana, perteneciendo este manuscrito ya a la estética europea románica.
  • Beato de Burgo de Osma. Escrito por el clérigo Pedro y miniado por Martino en 1086, conserva 166 folios con 71 miniaturas. Se trata de un beato plenamente románico, custodiándose actualmente en la Catedral de Burgo de Osma (Soria) y barajándose su origen en los monasterios de Carracedo, Fitero, Arlanza o Sahagún.
  • Beato de San Pedro de Cardeña. Plenamente románico (1175-1185), está constituido por 366 folios escritos en letra carolina-gótica a dos columnas e ilustrado con miniaturas enriquecidas con oro. Sus folios se encuentran repartidos entre el Museo Arqueológico de Madrid, el Museo Metropolitano de Nueva York, la Biblioteca de Francisco de Zabalburu y Basabe en Madrid, y el Museo Diocesano de Gerona.
  • Beato de San Andrés de Arroyo. Custodiado hoy en la Bibliothèque Nationale de Francia, tiene 334 páginas y 69 miniaturas ricamente iluminadas con oro y plata. Gran obra románica realizada entre 1210 y 1220. Procede del Monasterio de San Andrés de Arroyo (Palencia).

Tras trazar un necesario panorama general de estos libros proféticos, nos centramos ya el famoso Beato de San Miguel de Escalada, un manuscrito realizado en pergamino entre los años 922 y 958 por encargo de este monasterio leonés, y que lleva la firma del «archipictor» Magius, cuyo nombre aparece por dos veces citado, una en el extenso colofón y otra al final del texto. Fue un monje que revolucionó el arte del libro y que inicia un estilo propio, con colores intensos más matizados y un espacio pictórico dispuesto en bandas de espesor irregular con figuras sin perspectiva ni tercera dimensión. No se trataba de reflejar la realidad, sino de generar pictóricamente todo un entorno espiritual adecuado al mensaje que pretende transmitir Beato en su Comentario del Apocalipsis.

Artísticamente se trata de uno de los Beatos más especiales por la calidad de sus miniaturas, la belleza de los colores y su magnífico estado de conservación. A pesar de haberse perdido algunos folios, se conservan 300 hojas en pergamino. Entre las novedades introducidas por Magius cabe destacar los retratos de los evangelistas, la adaptación de las miniaturas al folio, la utilización de fondos encerados de color, así como la mezcla de pigmentos con sustancias como la miel o el huevo, lo que aumentó el repertorio cromático de las miniaturas realzando la viveza de los colores. Asimismo, en cuanto a la disposición espacial de las miniaturas, estas aparecen a doble folio, algo muy novedoso, además de disponerlas en bandas irregulares sin perspectiva, con figuras planas y hieráticas adaptadas al marco que la miniatura ocupaba en el folio.

En resumen, las claves de estas iluminaciones o miniaturas -término que deriva de minia o color naranja, muy habitual en los manuscritos medievales- son las siguientes:

  • Colores intensos y planos.
  • Gran importancia del dibujo, ya que las líneas están trazadas de forma muy firme.
  • Gran expresividad y dramatismo en las figuras. 
  • Pintura plana, sin perspectiva. Antinaturalismo y anatomías anticlásicas.
  • Los fondos son de gran intensidad cromática. Representan paisajes, ciudades o dividen el espacio en varias fajas de diferentes colores fuertes y llameantes para dar leve sensación de profundidad. 
  • Debido al escaso interés en reflejar la realidad, el objetivo es generar un entorno espiritual adecuado para el mensaje que pretenden transmitir. 
  • Las figuras se colocan escalonadamente, sin canon y sin realismo. Las imágenes monstruosas se inspiran en los bestiarios medievales.
  • La figura humana queda supeditada a los ropajes. 
  • Expresividad en los rostros con grandes ojos y colores en las mejillas que dan sensación de vida.
  • Figuras hieráticas, carentes de claroscuros.

Folio 174 del Beato de Escalada, con la ilustración de El Cordero sobre el Monte Sión. Remite al Apocalipsis, 14: 1-3, cuyo texto es el siguiente: Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente. Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.

NUEVA YORK, año 1919

Este Beato estuvo en San Miguel de Escalada al menos hasta el siglo XIV, reapareciendo en el siglo XVI en posesión del Arzobispo de Valencia, Martín Pérez de Ayala, que a su muerte en 1566 legó el manuscrito a la orden militar de Santiago en su residencia maestral de Uclés. En dicho lugar siguió estando custodiado hasta la Desamortización de Mendizábal de 1836, fecha desde la cual el manuscrito pasa por varias manos.

Así, hacia 1840 formaba parte de las propiedades de un comerciante llamado Roberto Frasineli, que lo cede a cambio de un reloj de plata antiguo a Francique Michel, que más tarde -en 1847- lo vende al coleccionista de manuscritos Guillermo Libri-Carrucci. En mayo de 1897 lo compra el coleccionista Henry Yates Thompson, ubicado en Londres, y, finalmente, en la venta que celebra el 3 de junio de 1919 es adquirido -lote 21- por el intermediario Quartich para la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York.

Lastimoso viaje en el que los españoles, desde la iniciativa privada hasta los poderes públicos, estuvimos ausentes. Es así como cerramos este periplo; empezamos en Cantabria, en la comarca de la Liébana, refugio de monjes como Beato, que allí escribió su famoso Comentario al Apocalipsis. Continuamos en San Miguel de Escalada, monasterio leonés donde se produjo uno de los más bellos manuscritos de este libro famoso en la Alta Edad Media. Y terminamos, tras un peculiar periplo por Valencia, Uclés y Londres, en la ciudad de Nueva York, donde se custodia el Beato de Escalada.

FICHA TÉCNICA BEATO ESCALADA

  • Referencia: Pierpont Morgan Library de Nueva York (MS. 644, dos volúmenes)
  • Otros nombres: Beato Magio, Beato Morgan, Beato Thompsoniano
  • Dimensiones: 400 x 300 mm
  • Dos volúmenes -300 páginas de pergamino por volumen-, con letra visigoda.
  • 89 miniaturas

NOTA: terminamos con un breve e interesante documento de la Biblioteca Nacional de España sobre los beatos. Ver VÍDEO «BEATOS DE LA BIBLIOTECA NACIONAL»

Beato Morgan, uno de los nombres que recibe el Beato de San Miguel de Escalada debido a que está depositado en la Biblioteca Pierpont Morgan de Nueva York

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