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Los Amores de Júpiter: el más bello de los mosaicos de Itálica (Casa de la Condesa de Lebrija, Sevilla)

Me senté en el jardín, bajo el magnolio,
mirando el salón de las columnas, con sus
paredes almagras, adornadas con fragmentos
de mosaicos, cerré los ojos y soñé que en esta
casa tenía un idilio Roma con Sevilla,
que una era la mitad de la otra.

Roma los mosaicos, Sevilla los azulejos
Roma el laurel, Sevilla el jazmín
Roma la Venus de mármol, Sevilla la
cerámica azul de Triana
Roma el rosa Pompeyano, Sevilla el albero
Roma el ciprés, Sevilla el naranjo

Roma es de acanto, Sevilla de azahar.

Fragmento del discurso de Dª Isabel de León, Marquesa de Méritos, en su entrada en la Real Academia de Bellas Artes de Sta. Isabel de Hungría en Sevilla, 17-V-2002 (azulejo presente en el jardín de la casa de la Condesa de Lebrija).

HISTORIA DE UN DESCUBRIMIENTO

Santiponce (Sevilla), febrero de 1914. En tierras de labor cercanas al Anfiteatro, conocidas como «Los Palacios», se descubren tres grandes mosaicos en una espectacular domus, casa inmensa de época adrianea que conservaba incluso muros con pinturas de tipo pompeyano. Inmediatamente los mosaicos fueron adquiridos por Regla Manjón, la Condesa de Lebrija, cuya romántica y apasionante vida de coleccionista merece un post especial.

Dichas obras de arte «viajaron» inmediatamente a su casa, situada en la calle Cuna y adquirida en Sevilla con fecha de 1901 para ser reformada por un arquitecto riojano llamado José Sáez y López, que la adaptará a su grandiosa colección arqueológica -la tradicional mansión llegó a cambiar incluso su estructura para acoger los mosaicos italicenses-. El litigio entre la Condesa y los poderes públicos se iniciaron rápidamente, ya que desde 1912 las llamadas Ruinas de Itálica fueron declaradas Monumento Nacional y ya no se permitía desde esa fecha que los descubrimientos pasaran a particulares. Concretamente, las actividades impulsadas por la iniciativa privada se vieron mermadas tras la promulgación de la Ley de Excavaciones en 1911 y la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1912.

Tras un largo proceso se llegó a un acuerdo: doña Regla consiguió que se le cediera por Real Orden el más bello de los tres mosaicos -probablemente el que ocupaba el Triclinium de la casa romana-, el conocido como los Amores de Júpiter, a cambio de que la Condesa donara al Estado los otros dos -dedicados a Baco-, hoy en el Museo Arqueológico de Sevilla.

Numerosos niños de Santiponce observan el mosaico de los Amores de Júpiter recién excavado, descubierto por un campesino llamado José Ortiz (fotografía de julio de 1914)

CARACTERÍSTICAS DEL MOSAICO

Se trata de opus tessellatum, es decir, un mosaico compuesto de pequeños cubos o teselas de mármoles y calizas de variados colores. Data del año 150 d. C., siendo cronológicamente uno de los primeros mosaicos polícromos de Itálica -en la Bética dominan los elegantes blancos, grises y negros-. Abarca una superficie de 50 metros cuadrados (6,88 x 6,85 m) y hoy preside el patio principal de la Casa de la Condesa de Lebrija, siendo curiosamente la última obra musivaria en ser instalada en el palacio debido al pleito comentado anteriormente.

Estilísticamente el mosaico está delimitado por anchas cenefas con motivos ajedrezados y roleos vegetales -hojas de yedra- en tonos blancos y negros. En la parte central presenta un campo compuesto por diversos medallones o tondos -definidos por bellos trenzados- alusivos a escenas mitológicas ligadas a las aventuras amorosas de Zeus, el Júpiter romano.

Los paralelos estilísticos de esta gran obra apuntan a Oriente y el Norte de África, y no tanto a otras zonas de la Bética, pudiéndose afirmar entonces que Itálica tuvo una escuela de musivarios y talleres con características propias respecto al resto de Hispania. Y, por supuesto, con una calidad extraordinaria, como no podía ser menos para esta exquisita ciudad adrianea poblada por cerca de 10.000 personas, buena parte de ellas pertenecientes a la élite bética y con proyección política en el corazón del Imperio: la ciudad de Roma.

El mosaico más bello de Itálica hoy se ubica en el patio principal de la Casa de la Condesa de Lebrija (calle Cuna, Sevilla)

LOS AMORES DE JÚPITER

El tema del mosaico tiene su eje en el medallón central que alude al cíclope Polifemo -lo delata la presencia en la frente de un gran ojo, aunque algunos autores sostienen que es el dios Pan-, pero no como monstruo destructor que se enfrenta a Ulises, sino como el enamorado de la ninfa Galatea; por ello porta una flauta de tubos de caña, cuya música está dedicada a este amor imposible -es una versión clásica de la Bella y la Bestia-. Las ocho escenas que le rodean relatan también amores difíciles, como son los que quiso mantener Zeus con sus amantes, siempre vigilados por la celosa Hera.

Siguiendo los casos inmortalizados por la Metamorfosis de Ovidio, las escenas amorosas que podemos ver en los medallones circulares dispuestos en el medio de cada lado son las siguientes (seguimos aquí la denominación griega de los dioses):

  • En el tondo más cercano a la puerta del palacio -lado Este, parte inferior de la imagen de abajo- se observa a Leda recibiendo a Zeus en forma de cisne, universal mito representado a lo largo de la historia del arte occidental.
  • En el lado Norte -parte derecha de la fotografía- vemos a Io convertida en vaca para poder huir de la ira y venganza de la esposa de Zeus, la diosa Hera, tras conocer los amores secretos de su marido.
  • En el lado Sur -parte izquierda- está Ganímedes, amante masculino de Zeus, sirviendo el contenido de una pátera al gran dios, esta vez representado en forma de águila.
  • En el tondo Oeste -parte superior e invertido para nosotros- vemos al famoso mito de Dánae, que es cubierta por un Zeus transformado en lluvia de oro, tema universal de gran resonancia sexual en la mitología clásica.

Respecto a las escenas que se desarrollan en los medallones casi rectangulares que rodean a Polifemo, contamos con las siguientes:

  • Hacia el Este vemos, por un lado, a Antíope perseguida por un Zeus convertido en un sátiro, y, por otro lado, observamos a Europa raptada por un Zeus transformado en toro (parte inferior de la imagen).
  • Hacia el Oeste vemos, por un lado, a Calisto transformada en osa que va a ser cazada por su propio hijo Arcas, y por otro lado, al río Asopo, cuya hija Egina fue raptada por Zeus (parte superior, con las escenas invertidas en la foto).

En las esquinas del mosaico se encuentran cuatro tondos que representan las estaciones del año, cada una de ellas con una figura -tres femeninas y una masculina- con vegetación de cada época del ciclo agrícola. Son las siguientes:

  • Hiems, el Invierno, una matrona con la cabeza velada y poblada de ramas secas y juncos (medallón de la parte superior derecha de la foto).
  • Ver, la Primavera, una joven coronada con cintas de flores (superior izquierda).
  • Aestas, el Verano, una bellísima joven coronada de espigas (inferior izquierda)
  • Autumnus, el Otoño, un hombre joven coronado por pámpanos (inferior derecha).

Con el Otoño cerramos este post. Llegó el pasado 22 de septiembre a las 15:31h para recordarnos la existencia de los ciclos anuales, en este caso presente en el más bello de los mosaicos de Itálica, hoy ubicado en este palacio de Sevilla conocido como Casa de la Condesa de Lebrija. No dejen de visitar el conjunto mejor pavimentado de Europa (gratis los lunes de 10:00 a 11:00h).

Mosaico de los Amores de Júpiter, con escenas mitológicas relacionadas con las aventuras de Zeus

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