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«Turris fortissima nomen Domini». Proverbio 18. Giralda de Sevilla.

Giralda en prisma puro de Sevilla,
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.

Si su espejo la brisa enfrente brilla,
no te contemples ay, Narcisa, en ella,
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla.

Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera
que su más bella vertical depura.

Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura.

GERARDO DIEGO. Soneto «Giralda», escrito en Gijón en 1926 tras la visita a Sevilla de 1925. Publicado en Alondra de verdad.

La reforma renacentista de la Giralda concluye el 13 de agosto de 1568 con la colocación en su cima de una gigantesca veleta, imagen de la Fe triunfante y verdadera fundida por Bartolomé Morel. La decisión de transformar la torre fue aprobada por el Cabildo de la Catedral de Sevilla el 5 de enero de 1558, encargando la magna obra a Hernán Ruíz el Joven, nacido en la ciudad de Córdoba en 1514.

Cuando el arquitecto cordobés culmina ese año de 1568 con lenguaje manierista el nuevo campanario de la torre de la Catedral -antiguo alminar almohade terminado en 1198 y desde finales del siglo XVI llamado Giralda-, no sólo ha añadido un cuerpo de campanas al antiguo prisma de origen islámico, sino que, sobre todo, reinterpreta la vieja torre para crear una imagen nueva de todo el conjunto. En efecto, uno de los mayores errores que se cometen es pensar que Hernán Ruíz sólo hace una especie de postizo o remate al coronar la Giralda. Por el contrario, y siguiendo a los maestros italianos del Renacimiento, utiliza los resortes de la obra medieval anterior para crear algo completamente nuevo acorde con la gramática clásica imperante en el siglo XVI. Era algo habitual en Italia: con sólo una nueva cúpula o torre en lenguaje renacentista o manierista, es decir, una operación en altura, se transformaba la imagen medieval de toda una ciudad por la de una urbe moderna en consonancia con los nuevos tiempos. De eso se trataba, de crear una nueva torre, muy moderna y rompedora, con gramática clásica –a la romana-, para la nueva Sevilla Puerto de Indias.

Ya hablaremos en otro post de la imagen arquitectónica de la Giralda -las intervenciones y los diálogos visuales existentes entre la parte medieval y moderna de la Giralda son muy sugerentes-. Ahora nos centramos en el programa iconográfico llevado a cabo por el cultista y manierista Hernán Ruíz en el contexto de la propaganda de la Contrarreforma, más centrada en esos momentos en la herejía protestante que en la competencia con el Islam -la idea de la Fe victoriosa sobre los musulmanes que crearon la torre es otro error generalizado-. La propaganda católica se dirigirá a los cuatro vientos desde la nueva obra, utilizándose en este caso cuatro recursos: (i) programa pictórico ideado por Francisco Pacheco con pinturas al fresco creadas por Luis de Vargas que cubrían buena parte de la antigua torre, (ii) decoración escultórica del nuevo cuerpo de campanas, con la presencia de querubines, profetas, monstruos y cabezas de león de gran simbolismo bíblico, (iii) presencia de la citada y dialéctica veleta -llamada en un principio como Giralda, y hoy con el nombre de Giraldillo-, que representa, por un lado, la victoria y robustez de la Fe, y, por otro lado, la veleidad movible e inconsistente de los vientos herejes, y (iv) leyenda grabada en la parte superior del llamado «Cuerpo del Reloj». Este último punto es el objetivo de este post, teniendo el resto de recursos su entrada correspondiente en el Blog para más adelante.

Dicha leyenda dice exactamente así, siguiendo en la torre el sentido de este a sur: TVRRIS -cara este, Plaza Virgen de los Reyes- / FORTISSIMA -cara norte-, calle Placentines / NOMEN DNI. -cara oeste, Patio de los Naranjos- / PROVERB. 18 -cara sur, Plaza del Triunfo-. El texto completo puede leerse en el Libro de los Proverbios de la Biblia, que forma parte del Antiguo Testamento, concretamente del grupo de los libros sapienciales, con sentencias o refranes que aportan enseñanzas morales. Reúne proverbios antiquísimos, de sabor rural, con otros de tipo cortesano y administrativo, unos más religiosos, otros más profanos. El que nos interesa es el Proverbio 18, que en su totalidad dice lo siguiente: Turris fortissima nomen Domini, ad se confugit ubi justorum salvabitur (18, 10), es decir, Torre firme es el nombre del Señor, donde el justo se refugia seguro.

Grabada a gran altura en la nueva torre, se trata de lo que sería hoy día un enorme eslogan metafórico colocado en la cima de la llamada entonces como Nueva Roma, la Sevilla faro y luz del Imperio de Felipe II, que alude a la resistencia de la Fe verdadera ante la volubilidad humana, esta última en Europa tentada por el paganismo, acosada por los turcos y, sobre todo, débil ante la Reforma protestante.

Era normal que en Sevilla se insistiera en la fe católica como refugio y base de la creencia verdadera frente a la herejía de los protestantes. Tres históricos autos de fe contra la Reforma sacudieron la ciudad años antes de la obra de Hernán Ruíz, concretamente en 1559, 1560 y 1563, procesos inquisitoriales en los que los monjes del monasterio de San Isidoro del Campo tuvieron gran protagonismo. Al puerto hispalense llegaban gentes de toda Europa al calor del dinero circulante. Los Austrias, que ya vieron perder para el catolicismo territorios del norte europeo debido a figuras como Lutero y Calvino, no podían permitir que las ideas heterodoxas cruzaran el Atlántico y desembarcaran en América. Sevilla estaba en el punto de mira y la nueva Giralda pregonaría entonces a los cuatro vientos su adscripción a la sólida Fe católica como aviso para aquellos que mostrasen inseguridades frente a las creencias herejes. En este sentido, véase el post dedicado a dos publicaciones relacionadas con Casiodoro de Reina.

Cuando paseen por Sevilla, contemplen la obra de Hernán Ruíz como mucho más que un añadido. Es otra cosa. Es una torre completamente nueva que, además, presenta grabada en su piel todo un programa contrarreformista dirigido especialmente contra luteranos y calvinistas. Seguiremos comentando el arte de la propaganda en el siglo XVI con nuevos posts. Les dejo ahora con un magnífico reportaje de Canal Sur realizado en 1998 con motivo del 800 cumpleaños del alminar musulmán, con imágenes cinematográficas, literarias, pictóricas, sociales y festivas de la Giralda. En relación con esto último, no se pierdan las luminarias con música renacentista del final del reportaje, realizadas tras varios siglos sin hacerse con fuegos y pirotecnia con motivo de la boda real de la Infanta Elena, celebrada el 18 de marzo de1995.

VÍDEO GIRALDA. Feliz cumpleaños, Los Reporteros (Canal Sur)

La Giralda en CARMINA, BLOG LITERARIO

NOTA: un año después de la finalización de la nueva Giralda, concretamente el 21 de abril de 1569, moría el arquitecto cordobés Hernán Ruíz el Joven. Pudo así alcanzar a ver su gran opera prima. Nunca Sevilla podrá agradecerle tanta belleza y maestría.

Detalle de la leyenda grabada en la parte superior del Cuerpo del Reloj de la Giralda de Sevilla.

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