Sorolla y la Semana Santa más íntima y neoimpresionista

Si algo hereda Joaquín Sorolla del impresionismo francés -movimiento pictórico y plástico triunfante en la segunda mitad del siglo XIX- es la capacidad de trasladar al lienzo el color, la luz y las atmósferas que envuelven y rodean cuerpos, rostros, objetos y, como no, paisajes. Este vector de la mirada evoluciona a finales del siglo XIX y principio del XX hacia un luminismo o neoimpresionismo que presta especialmente atención a los efectos de la luz, siendo Sorolla su máximo representante en España.

La estancia del pintor valenciano en la capital de Andalucía con motivo del trabajo encargado por la Hispanic Society -ver entrada del Blog sobre la obra Los Nazarenos– permitió a Sorolla conocer sensorialmente la Semana Santa sevillana en aquella primavera de 1914. Esto se tradujo en diversas obras y numerosos apuntes, en general centrados en los pasos de palio que en aquellos días descansaban en la intimidad de capillas e iglesias.

El primero de los dos palios sorollescos que veremos en este Blog es el más antiguo conservado en la Semana Santa hispalense, concretamente el de la Virgen del Valle, que cada Jueves Santo tanto fieles como visitantes podemos contemplar en las calles sevillanas. Los bordados de las bambalinas son del siglo XVII y la aureola circular del techo de palio data del XVIII; el conjunto perteneció a la cofradía de la Antigua y Siete Dolores, siendo adquirido por la Hermandad del Valle a principios del XIX. Sorolla nos ofrece en este caso una visión lateral del paso, atendiendo especialmente a la desmaterialización del objeto, es decir, destruye la definición de las formas -varales, bordados, candelabros, flores, respiraderos, imagen, etc.- para transmitirnos la incidencia de la luz y la atmósfera que envuelve el paso de palio de la Virgen. Pueden verlo en la imagen inferior (el catálogo oficial del Museo Sorolla remite erróneamente a la Virgen del Rosario de Montesión).

Joaquín Sorolla, La Virgen del Rosario o de Monte Sión, 1914. Óleo sobre lienzo, 90 x 100 cm. Madrid, Museo Sorolla [error catálogo oficial, es la Virgen del Valle].

El segundo de los palios de Sorolla remite al de la Virgen del Rosario de Montesión, que fue finalmente el elegido para la citada obra Los Nazarenos, con bordados de Elisa Ribera que realzaban en el siglo XIX y principios del XX un palio posteriormente sustituido por otro de malla. En este caso, al margen de los efectos de la luz, el pintor valenciano nos transmite la intimidad del paso en su capilla de la calle Feria, con dos obras que retratan una atmósfera distinta a la existente en la bulliciosas calles sevillanas. Así, en la primera imagen podemos contemplar una melancólica vista frontal del paso, y en la segunda una seductora perspectiva trasera que permite ver la riqueza y las doradas luces que envuelven el manto de la Virgen. Cuelgo abajo estas dos obras sobre Montesión, ambas también en el Museo Sorolla de Madrid (el catálogo oficial remite erróneamente a la Virgen del Valle, quizás por un exorno floral que era típico de principios del siglo XX y que hoy sólo conserva la Hermandad de la iglesia de la Anunciación).

Joaquín Sorolla, La Virgen del Valle, Sevilla, 1914. Óleo sobre lienzo, 125 x 85 cm. Madrid, Museo Sorolla.[error catálogo oficial, es la Virgen del Rosario de Montesión].

Joaquín Sorolla, Paso de la Virgen del Valle, 1914. Óleo sobre lienzo, 140 x 160 cm. Madrid, Museo Sorolla[error catálogo oficial, es la Virgen del Rosario de Montesión].

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