Silves, ciudad amada por Almutamid, el rey poeta de Sevilla

La ciudad de Silves, situada en el Algarve portugués, depara una grata sorpresa al viajero amante de la cultura andalusí, especialmente a este sevillano nostálgico que escribe un post para evocar a su rey poeta Almutamid, que gobernó el extenso reino forjado por su padre, el belicoso Almutadid. Este último incorporó para Sevilla los territorios de la Taifa de Silves en el año 1063 y fue todo un personaje cinematográfico, ya que vendió al Rey de León los restos de San Isidoro y tuvo en su Alcázar sevillano macetas creadas con los cráneos de sus enemigos.

Almutamid reinó entre 1069 y 1091, terminando por extender la taifa sevillana hacia el este. Nacido en 1040 en la ciudad de Beja, situada en la región del Alentejo, fue educado en Silves, ciudad en la que llegó a ser gobernador y donde conoció a su amado y favorito Abenámar -la relación de amor y odio entre ambos personajes históricos merece un post especial-. Bajo su reinado, el poder de la Taifa de Sevilla fue inmenso; tras la caída de Toledo en 1085 a manos del rey Alfonso VI, los vastos territorios de la taifa central pasaron a ser gobernados por la refinada y literaria corte de Almutamid, alcanzando a finales del siglo XI una enorme extensión. Desde el Algarve hasta Murcia, desde la meseta manchega -de Calatrava a Cuenca- al Golfo de Cádiz, todos estos inmensos territorios fueron dirigidos desde el Alcázar de Sevilla.

Fases de expansión de la Taifa de Sevilla según el Atlas de Historia de España de Fernando García Cortázar (página 172).

Ya hemos comentado anteriormente que Silves fue una de las ciudades clave de la vida y poder de Almutamid. El patrimonio que podemos visitar en esta ciudad es muy numeroso, siendo protagonista principal de las rutas andalusíes existentes en Portugal e hito fundamental en el recorrido entre Lisboa y Sevilla, conocido como Ruta de Almutamid. Al margen de poder pasear por un plácido paisaje urbano poblado de arquitectura tradicional portuguesa, hay muchos monumentos para visitar en Silves, muchos de ellos con sabor andalusí y medieval. Podemos citar, por ejemplo, las puertas y murallas de la ciudad, el museo arqueológico, la catedral -antigua mezquita-, la iglesia de la Misericordia o el mercado municipal, este último de gran sabor popular.

Pero sin duda alguna, el monumento más destacado es el altivo castillo de Silves. Emplazado en el punto más alto de una colina que domina buena parte de las tierras del Algarve, esta fortaleza fue conformándose entre los siglos VIII y XIII, es decir, a lo largo del periodo musulmán -adquiere su máximo esplendor con los almohades-, aunque su aspecto definitivo obedece al periodo cristiano, cuando Silves se incorpora al Reino de Portugal en 1249 -un año después de la conquista de Sevilla por parte de Castilla-. Construido con roja piedra arenisca, el castillo posee la forma de un polígono irregular y presenta una puerta principal ladeada por dos torres defensivas, tres torreones y siete tramos, pudiendo recorrer los visitantes el paseo de ronda. En el interior del castillo es posible observar también diversos restos de la ocupación musulmana, concretamente un silo que servía para almacenar cereales y un gran aljibe almohade con bóveda apoyada en cinco arcos. Se trata del mejor ejemplar de arquitectura militar árabe existente en Portugal.

Entre 1063 y 1091 desde la fortaleza de Silves se dominaba el oeste de la Taifa de Sevilla, constituyendo así una pieza defensiva clave en este gran reino de Almutadid y Almutamid. Pero todo tiene un final. Ante el peligro que suponía la presión del Rey de Léon Alfonso VI, las poderosas taifas de Badajoz y Sevilla pidieron auxilio a los almorávides, pueblo bereber islamizado que cruzó el Estrecho desde Marruecos para derrotar en 1086 a los ejércitos cristianos en Sagrajas, cerca de la capital pacense -ver post de la Taifa de Badajoz-. Pocos años más tarde, los almorávides destituyeron a todos los reyes andalusíes y acabaron por incorporar sus territorios al nuevo Imperio. La Taifa de Sevilla fue derrotada definitivamente por los bereberes en el año 1091. Preso y encarcelado, Almutamid acabó sus días añorando las bellas ciudades de Silves y Sevilla desterrado en Agmat, cerca de Marrakech. Allí está enterrado. Tal como hizo Blas Infante en septiembre de 1924, un humilde servidor visitó y llevó rosas a la tumba del rey poeta sevillano un 10 de agosto de 2001. Pero la morada final de Almutamid ya será objeto de otra entrada del Blog.

ENLACES de interés:

Ruta de Almutamid (Lisboa-Sevilla)

Tramo onubense y portugués de la Ruta de Almutamid (Cortegana-Aljezur)

Vídeo castillo de Silves (observen la grandeza de los aljibes almohades)

Vídeo Feria Medieval Silves (en portugués, con evocadoras imágenes)

Castillo de Silves, Algarve (Portugal).

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