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Ángel Martínez, mosaísta. O el arte de un oficio antiguo

A veces las redes sociales, en demasiadas ocasiones una cloaca de vanidades y frustraciones mal resueltas, ofrecen gratas satisfacciones. Es lo que me ocurrió en verano de 2020 con -en aquel momento- mi recién instalado Instagram. Conocí por este medio a Ángel Martínez, mosaísta por vocación, una de esas sorprendentes personas que destilan amor y cariño por la cultura y un arte que tuvo su esplendor en la Antigüedad: el mosaico.

La sorpresa llegó un día de verano cuando, al observar su Instagram -ya nos seguíamos-, una de sus publicaciones aludía a un pequeño mosaico que estaba realizando para en aquel entonces «un desconocido amigo», es decir, para mi persona. Seguí con curiosidad el proceso de elaboración de este pequeño opus tesellatum inspirado en los hipocampos presentes en diversos mosaicos de Itálica, aunque en este caso Ángel Martínez utilizó teselas de colores, siguiendo así los modelos existentes en las antiguas ciudades romanas pertenecientes a la actual Túnez.

Conocí personalmente a Ángel Martínez cuando lo visité en su domicilio de Valencina de la Concepción (Sevilla) para recoger este gran regalo, hoy colocado en una zona noble de mi hogar, junto a textos clásicos de Estrabón, Plinio, Virgilio, Platón y Aristóteles. Fue el primer hito de lo que iba a ser, seguro, una gran amistad, y ya no sólo digital.

En julio de 2020 recogí en el domicilio de Ángel Martínez el pequeño hipocampo o gran mosaico, un símbolo de amistad

Este encuentro también fue el punto de partida de un segundo hito, en este caso una colaboración profesional que se tradujo en la realización de talleres de mosaicos y visitas a Itálica dirigidas e impartidas por ambos. La palabra y la interpretación patrimonial sobre Itálica tuvo un fenomenal complemento en la experiencia musivaria de Ángel Martínez.

El tercer hito de nuestra amistad tiene su símbolo en un singular encargo mosaísta que realicé a Ángel Martínez: se trata de la réplica artística y libre del medallón del Verano del mosaico de los Amores de Júpiter, ubicado hoy en el patio principal de la Casa de la Condesa de Lebrija de Sevilla, un enorme y valioso opus tesellatum procedente de Itálica, cuya historia pueden conocerla en el enlace que indico al final de esta publicación. Realizaré un post específico sobre la realización de este medallón, dedicado al más bello de los veranos, en el cual hablaré del diseño para la realización de dicha obra estival, de las fotos que documentan el proceso de realización, de los tipos de piedras que se utilizan para hacer el mosaico, etc.

La mano de este que escribe sobre el medallón original del Verano del mosaico de los Amores de Júpiter de la Casa de la Condesa de Lebrija constituye el símbolo del inicio de mi amistad con Ángel Martínez. En un próximo post hablaremos de la réplica y el proceso de realización

El post de hoy quiere inaugurar una categoría nueva en el Blog, que lleva por título Oficios y comercios con historias, referida a personas que aman su profesión, a tiendas con encanto, a comercios singulares, a espacios con sabor histórico que bien merecen nuestra atención. En este caso será el oficio de mosaísta, conservado por artistas como Ángel Martínez, el protagonista de esta publicación de hoy.

Nacido en Próximo Oriente hace más de 3.000 años, el arte del mosaico tuvo un primer momento de esplendor en la Grecia Clásica, donde las teselas de piedra cubrían muros, techos, suelos y paredes. Pero será durante el Imperio Romano cuando el mosaico y los oficios relacionados con este arte llegaron a su esplendor, aunque en este caso cubrirán especialmente los suelos a modo de bello y recio pavimento. Tras la caída de Roma, fue en Bizancio -el Oriente europeo- donde se conservará el arte mosaísta, ahora cubriendo de nuevo muros y paramentos, y, además, enriqueciéndose las teselas con rico pan de oro. Por el contrario, el hundimiento del saber romano en Occidente provocó que, en esta zona de Europa, el oficio del mosaísta se perdiera casi por completo.

Sin embargo, frente al olvido occidental, surgen figuras como Ángel Martínez, que, de forma personal y por puro amor al arte, conserva el saber antiguo de manera artesanal, sin procesos industriales añadidos. Puedo hablar mucho de este mosaísta bético y de la Bética, pero prefiero mejor que sean sus sinceras palabras las que ilustren el amor por el arte del mosaico. Lean y escuchen esta carta dirigida a mi persona en otoño de 2020, en el que expresa su pasión por el oficio de mosaísta:

«Soy un apasionado de la cultura clásica desde siempre, de manera especial de la arquitectura y las artes asociadas. De forma autodidacta me dediqué hace más de veinte años a la elaboración de réplicas de mosaicos romanos. Unas veces con más fortuna y otras con menos fui conociendo las técnicas y perfeccionando, aprendiendo de mis errores, la elaboración de estas piezas artesanas.

A la largo de este amplio periodo he podido satisfacer las peticiones que muchos enamorados del mosaico. Por este motivo, en viviendas, hoteles y comercios de la ciudad de Madrid, Sevilla capital o varias localidades hispalenses se encuentran diversos opus tesellatum nacidos de mis manos.

Algunas de mis mejores obras se encuentran en una vivienda situada en el barrio de San Lorenzo de Sevilla, junto a la Basílica del Gran Poder, hoy día dedicada a alojamiento turístico; allí pueden contemplarse una reproducción de un mosaico de la Casa de los Pájaros de Itálica y un opus sectile, este último situado en el patio interior del inmueble. También en una casa de Triana puede verse un mosaico típico de la Bética, es decir, con colores blancos y negros. O en un hotel de Santiponce, con un opus tesellatum dedicado a la diosa Roma…

En la elaboración de mosaicos utilizo distintos materiales pétreos y vítreos. Especialmente la caliza blanca de la zona de Antequera, muy utilizada en la Antigüedad en la provincia romana de la Bética, mármoles de distintos colores y tonalidades, y el smalti veneciano, pasta vítrea también utilizada frecuentemente en la Antigüedad.

En cuanto a las herramientas necesarias para este trabajo, utilizo la tenaza, la martellina y el taglio, lijas, escuadras y pinzas para colocar las piezas. Para consolidar las piezas, se hacen necesarios morteros, unas veces claros y otras veces oscuros, en función del grado de apariencia de antigüedad que se le quiera dar a la pieza.

Para la elaboración de los mosaicos empleo dos métodos: directo e indirecto. En el primero se van colocando las teselas directamente sobre una superficie plana y siguiendo el modelo dibujado a realizar, siendo necesario que las teselas sean del mismo grosor para que el trabajo quede perfectamente homogéneo. En cuanto al método indirecto, se colocan las teselas sobre un negativo del modelo a realizar, siendo el caso del Verano de los Amores de Júpiter, que actualmente realizo para mi amigo César López; en este caso, el tamaño de las teselas no tiene por qué ser de las mismas dimensiones, ya que la parte que definitivamente se apreciará visualmente será la que está unida al modelo.

Por último, cabe destacar que, en función del tamaño de las teselas, he desarrollado trabajos de diversos tipos: opus sectile, con geométricas piezas de mármol de grandes dimensiones cortadas de manera que al unirse forman el mosaico, opus teselatum, con teselas de 8 a 10 mm, y opus vermiculatum, de 1 a 3 mm. Precisamente, estas dos últimas técnicas son las que estoy utilizando para el citado medallón del Verano de la Casa de la Condesa de Lebrija, un encargo de César López que, espero, sea también todo un símbolo para una larga amistad».

ÁNGEL MARTÍNEZ

El trabajo de Ángel Martínez es tan perfecto que la reproducción que realizó para un familiar del emblema perteneciente al mosaico de Tellus en Itálica, robado en diciembre de 1983, fue objeto de pesquisas por parte de la Guardia Civil. Pueden ver en la imagen dicha réplica, uno de los más bellos emblemas de la ciudad de Adriano

He querido que sea Ángel Martínez el que, de manera más directa y emocional, transmita en este post su oficio vocacional por el arte del mosaico. Yo ya les adelanto que el Verano de la Casa de la Condesa de Lebrija ya está cerca… Les dejo con los datos de contacto del mejor mosaísta que tenemos en la Bética y diversos enlaces de interés.

  • ÁNGEL MANUEL MARTÍNEZ SÁNCHEZ
  • Instagram: @mosaicosadriano. Un gran porcentaje de sus seguidores son griegos y turcos, lo que habla de la pervivencia por este arte en lo que fue el antiguo Bizancio.

NOTICIA ABC sobre el arte de Ángel Martínez

ENTREVISTA COPE

RADIO GUADALQUIVIR

ENLACE POST Mosaico de los Amores de Júpiter

La amistad con Ángel Martínez se ha traducido también en una estrecha colaboración profesional. En la imagen pueden ver el taller realizado por el mosaísta en nuestra visita a Itálica de octubre de 2020. Lo vemos, sentado, creando teselas a partir la piedra madre

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