La historia de Jonazinho, el hijo perdido de la Primera Vuelta al Mundo

En muchas ocasiones nos acercamos a los grandes acontecimientos históricos de manera solemne y teniendo en cuenta sólo el nombre de reyes o insistiendo en fechas consideradas memorables, obviando por el contrario las pequeñas historias que matizan, iluminan y permiten entender realmente los hechos que jalonan nuestra Historia. Es el caso de la Primera Vuelta al Mundo, cuya expedición parte de Sevilla un 10 de agosto de 1519 con cinco naos donde se embarcan 245 hombres, 245 historias, 245 sueños… Por todo ello recomiendo encarecidamente ver la exposición «El viaje más largo» en el Archivo General de Indias, que humaniza la Historia y puede visitarse hasta el 23 de febrero 2020.

Una de estas historias es la que afecta al enigmático y siniestro Juan Carvalho, portugués que se embarca con Magallanes rumbo a las Islas Molucas, expedición que el día 13 de diciembre de 1519 hace escala en una amplia bahía de Brasil que llamaron Santa Lucía, según muchos expertos Río de Janeiro. En dicha bahía los expedicionarios mantienen contactos amigables con los indígenas, descubren sabores como los de la piña o la patata, y suceden hechos tan tristes como la ejecución del maestre napolitano Antón Salomón por mantener relaciones homosexuales con un grumete.

Pero otra historia sucede en esa Navidad de 1519: el citado Juan Carvalho tuvo años atrás en una expedición portuguesa un hijo con una indígena, al que llamaron Jonazinho, por lo que insistió a Magallanes para hacer escala en este enclave y así buscarlo durante varios días. Tras rastrearse estas tierras se encuentra a este niño que, con la autorización de Magallanes, sube y se incorpora a la expedición. Ginés de Mafra (otro personaje que merece una entrada del Blog) habla que el hijo tenía 7 años y Martín de Ayamonte, uno de los tripulantes que vio todo lo sucedido, lo relata del siguiente modo: «Fueron a un puerto de Santa Lucía que está en la tierra de Brasil, en el cual puerto, Juan Carvalho, portugués, halló un hijo suyo que tuviera con una negra en el tiempo en que allí estuvo con un navío portugués».

Tras la muerte de Magallanes y la sangrienta cena del Rey de Cebú, el ambicioso padre de Jonazinho logró en mayo de 1521 la jefatura suprema de la expedición. La ambición y la corrupción fue santo y seña de Juan Carvalho, que no dudó que su propio hijo fuera pieza clave en las oscuras negociaciones existentes entre el portugués y el sultán de Brunei, cuando el niño quedó hecho prisionero en los palacios de este ostentoso reino musulmán. En verano de 1521, en esta isla de Borneo, se pierde definitivamente la pista del niño Jonazinho, según Juan Sebastián Elcano víctima de la corrupción de su propio padre, este último poco tiempo después relevado de todos sus cargos. Juan Carvalho murió en febrero de 1522 en Tidore, una de las islas Molucas, mientras la nao Trinidad era reparada antes de iniciar su desgraciado camino de vuelta.

ATLAS MILLER, Mapa de la «Terra Brasilis» (actual Brasil y regiones adyacentes) y Atlántico Sur, 1519. Manuscrito conservado en la Biblioteca Nacional de Francia.
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