Nubosidad estratiforme en una playa de Normandía. Vicente Palmaroli, «Días de verano», 1885

Traemos en este día de finales de agosto, cuando buena parte de la península Ibérica se ve azotada por mal tiempo y fuerte bajada de las temperaturas, una obra del pintor madrileño Vicente Palmaroli (1834-1896) titulada Días de verano, creada en 1885 y hoy día en el Museo CarmenThyssen Málaga.

Hijo del artista de origen italiano Gaetano Palmaroli (1801-1853), nuestro pintor se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid desde 1848, teniendo una primera etapa con obras del más puro academicismo. Tras años de éxitos en Roma, en 1873 se instala en París para seguir la estela de Mariano Fortuny, dando así un giro a sus creaciones artísticas; se dedicó entonces a la pintura de género, con cuadros de formato mediano y pequeño de gran éxito comercial, y, sobre todo, se ve influenciado por el preciosismo y el gusto por las atmósferas etéreas del maestro catalán.

Fue durante algunas de sus estancias en las playas de Trouville (Francia) -allí veraneaban pintores y escritores célebres, como Gustave Flaubert, Marcel Proust, Claude Monet o Eugène Boudin- cuando pinta la obra que traemos hoy al Blog. En Días de verano podemos ver a una elegante y burguesa dama, ataviada al modo siglo XIX, hacer una pausa en su momento solitario de lectura para mirar al espectador. La vemos con sentimental rostro y un traje de paseo destinado a la playa, algo que hoy nos resulta ajeno, pero que resultaba muy sofisticado en el siglo XIX; de hecho, vestir de forma elegante junto al mar era un signo de verdadera distinción. Se trata en todo caso de escenas burguesas a las que los pintores dedicaban gran atención, en gran medida por estar interesados en vender sus obras a esta clase social, que así se reconocía en estos óleos. Entre los distintos elementos presentes en el cuadro asociados a esta dama burguesa destacan los siguientes:

  • Traje de falda larga de color morado claro con ampulosos adornos de encaje negro.
  • Delantal intensamente blanco, que refleja la luz atlántica.
  • Echarpe o chal de armonioso color celeste.
  • Sombrero con blondas y plumas.
  • Silla de enea y otros utensilios para la lectura reposada junto al mar.

Pero en este post nos interesa también cómo Palmaroli capta la atmósfera característica de las playas de Normandía. Frente al atuendo y ropajes comentados, que poseen intensa luminosidad y fuertes tonos de color, la playa y la atmósfera se realizan con escasa materia pictórica. Se trata de una pintura plein air, donde se capta el efecto de la luz y sus reflejos en la arena bajo un cielo encapotado que nos atrevemos a decir que son estratos o nubosidad estratiforme típica de las mañanas del Norte.

En efecto, tenemos en el cuadro la presencia de nubes bajas a primeras horas en la costa normanda, nubosidad ocasionada por la alta humedad reinante en estas zonas y el descenso de temperaturas en las noches de verano; en estos casos, la humedad llega a valores próximos al 100%, lo que provoca la condensación del vapor de agua y la formación de estos estratos. Esta nubosidad tiende a desaparecer durante las primeras horas del día, cuando el sol provoca el aumento de las temperaturas y hace descender de esta forma la humedad. En la obra de Palamaroli se recoge precisamente ese momento: la densa capa estratiforme de nubes comienza «a romperse» por efecto del sol en estas anchas playas de arena de Normandía.

En definitiva, nosotros, los espectadores, hemos interrumpido la lectura de una elegante y solitaria dama en una fresca mañana de luces atlánticas en una playa de la Normandía francesa, justo cuando la nubosidad estratiforme comienza a deshacerse con la subida de las temperaturas.

WEB OFICIAL MUSEO CARMENTHYSSEN MÁLAGA

Vicente Palmaroli, Días de verano, 1885. Óleo sobre tabla 44 x 32 cm. Museo CarmenThyssen Málaga.

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