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Sepulcro megalítico de El Romeral (Antequera): un dolmen tipo «tholos»

El dolmen de El Romeral fue descubierto en agosto de 1904 por los hermanos José Viera Fuentes y Antonio Viera Fuentes, funcionarios del Ayuntamiento de Antequera, quienes lo llamaron inicialmente «Sepulcro del Cerrillo Blanco». Fue el arquitecto Ricardo Velázquez Bosco el que años más tarde lo denominará «El Romeral», en referencia al nombre de la finca en la que apareció.

Construido aproximadamente hace 4.500 años, en pleno Calcolítico o Edad del Cobre, el dolmen de El Romeral es el «más joven» de los tres que componen el Sitio Dólmenes de Antequera, ya que los de Menga y Viera se construyeron hace más de 6.000 años. Presenta un enorme túmulo de 75 metros de diámetro y 10 metros de altura, diferenciándose de los otros dos dólmenes no sólo por su cronología, sino, también, por el modelo de sepulcro y técnicas constructivas empleadas.

En efecto, mientras que en el caso de Menga y Viera se recurría a una técnica adintelada para definir los espacios internos, con ortostatos y losas de cubierta formando ángulos rectos, en el caso de El Romeral encontramos tres aspectos singulares. En primer lugar, un total de 11 grandes losas de piedra cubren el pasillo corredor, pero el resto de la estructura constructiva se ha realizado con mampostería; se trata de lajas de mediano y pequeño tamaño, más o menos regulares, unidas entre ellas a piedra seca -sin argamasa alguna-, que conforman los muros del sepulcro, haciendo las funciones de ortostatos.

En segundo lugar, lo más característico de El Romeral es la presencia de cámaras funerarias conformadas por falsas cúpulas, estas últimas construidas mediante la técnica de aproximación de hiladas. Se trata de un tipo de cubierta de planta circular y desarrollo en altura a través de hiladas concéntricas de piedras que se van cerrando conforme suben, presentando cada una de las piezas un ligero vuelo al interior y quedando en plano o levemente inclinadas hacia fuera.

Y, en tercer lugar, lo más singular de este dolmen es que sigue el modelo tholos, es decir, dólmenes conformados por largos pasillos que desembocan en las citadas cámaras sepulcrales circulares. Presenta, por tanto, los siguientes elementos:

  • Puerta de entrada, desaparecida, ya que el acceso se realiza hoy directamente hacia el corredor sin umbrales definidos.
  • Un largo corredor de 26,5 metros de longitud y anchura de 1,5 metros, con elegantes paredes inclinadas hacia el interior.
  • Puerta adintelada, con cuatro grandes ortostatos y una gran losa de cubierta, que genera sensación de embudo. La escasa altura del dintel obliga a rendir pleitesía antes de entrar en la cámara principal.
  • Gran cámara, cuyas dimensiones quedan perceptivamente acentuadas desde la pequeña puerta adintelada de acceso. En este espacio circular, de planta redonda -diámetro de 5,20 m- y espacio definido por una falsa cúpula -altura de 4 metros-, la armonía es completa. Los sonidos se hacen mágicos en este espacio, como cuando probamos a hablar en el centro de la cámara y sentimos fuertes vibraciones en la garganta.
  • Tras la cámara principal encontramos un segundo corredor, de pequeño tamaño, construido con técnicas similares al largo pasillo y un suelo elevado de 70 cm. Cubierto por dos losas a distinto nivel, da acceso a una segunda cámara.
  • Puerta o umbral de acceso a la cámara sagrada, configurada por dos ortostatos que soportan una gran losa de cubierta.
  • El final del tholos está presidido por una segunda cámara circular, más pequeña que la anterior y de similares características. Presenta 2,34 m de diámetro y una altura de 2,40 m, y su uso está en discusión, ya que algunos sostienen que era un lugar destinado a rituales sagrados -existe una gran losa de caliza en dicho enclave-, otros apuntan a depósito de ajuares, y los más sostienen que eran cámaras secundarias pero con la misma función que la primera, que no era otra que ser lugar de enterramiento.

Modelo tholos del dolmen El Romeral

Por último, y este tema arqueoastronómico lo desarrollaremos en un post específico, el corredor se orienta a un sorprendente acimut de 199º, es decir, al octante S-SW del horizonte, siendo uno de los poquísimos ejemplos de orientación occidental en la península Ibérica. Su eje apunta exactamente al Camorro de las Siete Mesas, el punto más alto de El Torcal. Sin embargo, en el solsticio de invierno sucede algo mágico en el interior de El Romeral, hecho astronómico que veremos en próximos posts.

NOTA. Cerramos esta publicación con la noticia del descubrimiento de un cuarto dolmen del complejo megalítico de Antequera, situado en la Peña de los Enamorados. Cuelgo tres enlaces:

  • NATIONAL GEOGRAPHIC. Título: «Descubren huesos humanos en un nuevo dolmen milenario en Antequera»
  • DIARIO SUR. Título: «Un estudio sitúa la Peña de los Enamorados como el primer santuario de Andalucía»
  • UNIVERSIDAD DE SEVILLA. Título: «Descubren un nuevo monumento megalítico en Antequera»

Por último, también cuelgo la WEB OFICIAL Conjunto Arqueológico Dólmenes de Antequera.

Puerta de acceso a la cámara principal desde el gran corredor de paredes de mampostería en el dolmen El Romeral

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