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Santiago Rusiñol, «Jardín abandonado del Palacio de Víznar. Granada», 1898

Uno de los temas más recurrentes de la pintura modernista es el del jardín, siempre mostrado de manera solitaria, melancólica, y donde el paso del tiempo, la noche o la belleza más sensual suelen estar presentes. Uno de los jardines más bellos y desconocidos es el existente en Víznar, localidad granadina que era así descrita a mediados del siglo XVIII por Enríquez de Jorquera en sus Anales de Granada:


En un eminente cerro, entre frescas arboledas, al pie de la Sierra de la Alfaguara, gozando de la vista de la Vega granadina, está el Lugar de Víznar, deleitoso y agradable sitio. Hay en él casa de recreación donde se suelen retirar los arzobispos de Granada algunos días de estío.


Fue en el año 1789 cuando D. Juan Manuel de Moscoso y Peralta, de origen peruano -nació en Arequipa en 1723- y emparentado con la nobleza criolla, toma posesión de la Archidiócesis granadina. Se propuso construir en este lugar de Víznar una espléndida mansión, conocida hoy por el Palacio del Cuzco, con un jardín dividido en cuatro parcelas bordeadas por setos de boj y flanqueadas por sendos paseos laterales. En la intersección de estos paseos se ubica una fuente de dos tazas cincelada en una sola pieza de mármol; en la imagen inferior pueden ver cómo la luz, que incide de manera cenital, dota a este lugar de singular belleza y de un ambiente romántico, melancólico y apacible.

Jardín del Palacio de Cuzco, Víznar (Granada). En estos momentos es de propiedad particular, concretamente de una inmobiliaria, estando sin uso y cerrado al público. Aprovechamos este post para lamentar esta triste situación relacionada con el patrimonio andaluz.

Esta belleza fue retratada a la perfección por Santiago Rusiñol en 1898. El pintor catalán tuvo predilección por el tema del jardín desde su estancia en Italia en 1894, siendo un tema también recurrente en sus obras sobre Granada. El pintor dedicó al Palacio de Víznar un total de cinco obras, en este caso encuadrando el crucero del jardín antiguo en un día lluvioso -observar el encharcado suelo del primer plano-. El patio se encuentra presidido por una vieja fuente y está delimitado por setos de boj que contienen árboles frutales. Al fondo, las barrocas y cálidas arcadas que contrastan con los fríos tonos del jardín olvidado.

Siguiendo a Juan Fernández Lacomba, el encuadre del pintor “responde a las aspiraciones de sentimiento psicológico que Rusiñol esperaba encontrar en la mítica y divulgada Granada. Así, el paisaje de tradición romántica, ya fuera heroico o evocador, aquí queda manifestado por un pasado que responde al alma del antiguo jardín, a lo que se une una visión realista y moderna, al estar trascrita con grandes cualidades pictóricas que se resuelven con grandes aciertos lumínicos, y en donde se pone de manifiesto la contemplación directa del motivo”.

Belleza, paso del tiempo, melancolía, romanticismo, sensualidad, soledad, poesía… puro Modernismo.

Santiago Rusiñol, Jardín abandonado del Palacio de Víznar. Granada, 1898. Óleo sobre lienzo, 100 x 75cm. Granada, Casa de los Tiros.

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