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Sandro Botticelli, «Allegoria della primavera», 1477-1478. Gallerie degli Uffizi, Firenze.

A las 4:50 horas de esta madrugada del 20 de marzo de 2020 -año bisiesto- ha entrado la Primavera, equinoccio en el que tendremos exactamente 12 horas de luz solar y 12 horas sin luz solar. Para celebrar este día hemos enviado al listado del whatsapp las obras de dos italianos, Giuseppe Arcimboldo y Antonio Vivaldi, que complementamos en este Blog con un tercero: Sandro Boticelli y su obra Allegoría della primavera -también conocida como La Primavera-, creada entre los años 1477 y 1478. Está considerada, junto al Nacimiento de Venus, como la obra más famosa del artista florentino.

En la pintura hay nueve personajes -figuras elegantes y armoniosas- alineados más o menos en un primer plano, dos hombres y seis mujeres, con una de ellas en el centro de la composición que es sobrevolada por un querubín alado. Todas ellas se encuentran en un jardín rodeado de un bosque, en el que Botticelli representa nada más y nada menos que 190 tipos diferentes de especies vegetales típicas del paisaje natural y agrario de la Toscana italiana.

Esta obra se caracteriza también por su carácter complejo y misterioso, ya que contiene un lenguaje oculto solo accesible al íntimo círculo de intelectuales humanistas de Florencia, concretamente para los miembros que conformaban la Academia neoplatónica de Careggi. La escena, de carácter moral, se desarrolla en el Jardín de las Hespérides -allí crecen las manzanas de oro de la inmortalidad- y se lee de derecha a izquierda con los siguientes personajes: Céfiro es el viento que trae la Primavera, el cual se representa secuestrando a la ninfa Cloris, de cuya boca salen flores y que se transformará tras esta unión en la diosa Flora. Gracias a la mediación de la diosa Venus -en el centro de la pintura-, el amor físico e irracional de Céfiro y Cloris, se eleva y perfecciona, encontrándonos así, más a la izquierda, con las Tres Gracias, representantes tradicionales de la liberalidad -la flecha de Cupido se dirige a ellas-. Por último tenemos a Mercurio, que elimina nubes del cielo para defender la perfección del jardín y elevar el amor, en un principio carnal, a las esferas celestes más espirituales.

Si visitan Florencia cuando pase la pesadilla de Coronavirus, tomen un buen vino y degusten la gastronomía toscana, paseen por calles y jardines, crucen los puentes del Arno, entren en el Duomo, vean el David de Miguel Ángel… Y no olviden visitar La Primavera en la Gallerie degli Uffizi.

Sandro Botticelli, Allegoria della primavera, 1477-1478. Temple sobre tabla, 203 cm x 314 cm. Gallerie degli Uffizi, Firenze.

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