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Los abrazos de Malcolm Liepke

Han faltado besos y abrazos en el pasado y maldito 2020. Las distancias de seguridad impuestas por la COVID-19 han provocado un penoso desasosiego en muchas personas, especialmente en aquellas en las que el tacto es parte fundamental de su vida. Por todo ello, este 14 de febrero de 2021 hablaré de Malcolm Liepke, pintor figurativo norteamericano en cuya obra el protagonismo reside en personas que se quieren, abrazan o comparten su soledad. Se trata de óleos sobre lienzo marcados por la fuerza del color y unos abrazos que en la vida real muchas veces sólo duran segundos, pero que hacen emerger sentimientos profundos y eternos. Siguiendo al poeta musical cubano Silvio Rodríguez, son esos «diminutos instantes inmensos en el vivir», en definitiva, instantes de felicidad.

El amor, el deseo, la pasión, el placer o la ternura son sentimientos que, a pesar de ser primarios y básicos, deseosos de emerger desde lo más íntimo, se encuentran amputados en gran medida por las convenciones de nuestra sofisticada sociedad del siglo XXI, empeñada en proyectar una imagen individual segura, visualmente perfecta y poco dada a las «debilidades».

Este tiempo de pandemia viene aún más a insistir en este distanciamiento emocional ya endémico, también en personas que, incluso, suelen compartir espacio físico durante muchos años. El arte viene a redimir en parte estas carencias, especialmente con obras como las de Liepke, que nos permite a través de sus anónimos protagonistas adentrarnos en los diversos ámbitos de la naturaleza humana.

En In her arms, Malcolm Liepke muestra, más que el placer o la sensualidad de una joven pareja, la ternura y el deseo que todos tenemos de ser abrazados

Nacido el 31 de octubre de 1953, Liepke es un pintor oriundo de Minneapolis. En Nueva York comenzó de manera personal a estudiar a artistas como John Singer Sargent, Edgar Degas, Henri de Toulouse-Lautrec, Diego Velázquez, James McNeill Whistler y Édouard Vuillard. Siguiendo la estela de la figuración, se trata de uno de los pintores actuales más cotizados y venerados en los Estados Unidos. 

Atrapan especialmente sus intensos colores, lo que, unido a sus enérgicas y sueltas pinceladas, provocan que el espectador conecte automáticamente con su obra, marcada esta última por figuras humanas extraídas de fotografías. Liepke, a partir de los tonos grisáceos que imprime en la piel de los personajes, dota a los retratados de una sensualidad y una sexualidad carnosa, irresistible para un espectador que casi puede tocar, sentir e incluso oler los cuerpos del cuadro. Aquellos que contemplan sus cuadros, ante el despliegue de emociones y la fuerza formal de las obras, se sienten inevitablemente convertidos en auténticos voyeurs.

Para terminar, cabe destacar especialmente el cuadro sensual y carnal que indico abajo, en el que se plasma de forma absoluta, con colores casi neutros, la belleza del abrazo y el contacto carnal más íntimo. Abrázame.

En su Hold me, Malcolm Liepke muestra todo su poder a la hora de plasmar el contacto carnal más íntimo, en este caso expresado con una total conjugación táctil de ambos cuerpos, aquí fusionados en uno. Amor, sensualidad, sexualidad, placer, tacto

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