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Las piedras hablan… Las ruinas de Santo Domingo de Piedrahíta (Ávila) desde la voz de Rodrigo González

En el día de hoy quisiera dar la palabra en este Blog a un compañero de profesión, dedicado con gran pasión a recuperar la memoria de aquellos espacios hoy día olvidados pero que aún conservan alma suficiente como para revelarnos secretos de su pasado. Su nombre es Rodrigo González, profesional del sector del turismo en todas sus vertientes, sobre todo en los campos de la «Dirección Hotelera y la Información Turística».

Hace unos meses puso en funcionamiento una red social cuya dirección en Instagram es @excelenciarural –VER ENLACE WEB AQUÍ-, con la intención de dar a conocer distintos recursos culturales y destinos turísticos a los viajeros más exigentes. Así, cada semana realiza directos y conferencias con otros profesionales y escribe en diversos blogs, como es el caso de hoy con este post.

Bajo el título El Esplendor de una Ruina como Recurso Turístico, Rodrigo González ha iniciado un proyecto en el que da voz a aquellos espacios olvidados por el tiempo y la desidia, pero cuya naturaleza e historia arrojan luz sobre un gran pasado. Espacios que, con imaginación y buena gestión, pueden ser atendidos, escuchados, disfrutados y potenciados también como un recurso turístico, convirtiéndose así en elementos clave del desarrollo y sostenibilidad económica del territorio.

Rodrigo González es natural de Piedrahíta (Ávila), área de gran riqueza patrimonial, pero con numerosos elementos culturales desconocidos. Es miembro desde su fundación del Museo de Arte Sacro de Piedrahíta y, recientemente, de la Asociación Cultural Valdecorneja, cuyo objetivo es difundir el patrimonio del Valle del Corneja, ubicado entre las provincias de Ávila y Salamanca. En este contexto, la ruina con esplendor que se tratará en el post de hoy es el antiguo Convento de Santo Domingo de Guzmán de Piedrahíta, una divulgación que tendrá nuevos capítulos en otras redes sociales en este año de 2021; un hito fundamental será la publicación en junio de un artículo de este compañero abulense en Hispania Nostra, al encontrarse el monumento en la Lista Roja de Patrimonio de la citada asociación.

Les dejo con las palabras de Rodrigo González. Espero que su voz sea la de esas piedras conventuales que solicitan, ahora más que nunca, nuestro auxilio.

¿Qué nos contarán las piedras del antiguo y ruinoso convento de Santo Domingo de Guzmán de Piedrahíta?

SANTO DOMINGO, DONDE NACE Y MUERE NUESTRA HISTORIA (texto de Rodrigo González)

Hablar de Santo Domingo de Piedrahíta, para mí, provoca un sentimiento romántico, excitable, intranquilo: un sentimiento encontrado oportuno.

Conventos y Monasterios, desde Montecassino, adquirieron una relevancia social como transmisores de cultura. Nuestro ejemplo, además, fue transmisor de herencia de un Señorío: El de Valdecorneja, o lo que es lo mismo “El Origen del Ducado de Alba”, una de las Casas más insignes de España y Europa. Esto supone un recurso actual, cotidiano, tras seis siglos de historia.

Los restos de la construcción de Santo Domingo de Piedrahíta nos hablan de una vida basada en el estudio y la contemplación. Como representante de una orden mendicante, nuestro convento se sitúa extramuros pero cerca del núcleo urbano de la Villa de Piedrahíta. Aunque ahora sólo nos quedan sus dañados y maltratados restos, en su día Dominicos formó parte de la vida y cultura de los piedrahitenses. Al igual que los Franciscanos, defendían un «estilo mixto», compartiendo la vida contemplativa y la vida activa.

El monumento que nos ocupa fue fundado en 1371, con 12 monjes, el mínimo que establecía la bula papal para tal fundación. Fueron los fundadores el señor de Valdecorneja (abuelo del primer duque de Alba) Don Hernando Álvarez de Toledo y su mujer, Doña Leonor de Ayala. Los fundadores están enterrados, junto con el hijo y la mujer de estos, en la capilla mayor de la iglesia, donde se encontraron a principios del siglo XX los sepulcros de alabastro que correspondían a estos cuatro personajes ilustres. Hoy sólo queda una lápida conmemorativa, costeada por el Duque de Alba del momento, que se encuentra oculta tras el escombro de la suciedad de la desidia y falta de dignificación del lugar. Estamos ante el primer espacio ideado como panteón de la Casa de Alba, y en no muchos años todo se lo llevará el viento: lo estamos consistiendo.

Aún resuenan en las actuales ruinas los pasos de aquellos primeros monjes de Santo Domingo de Piedrahíta…

Dominicos de Piedrahíta fue de los conventos más importantes de España y se celebraron numerosos capítulos, entre ellos el que dio fundación al Real Monasterio de Santo Tomás.

Tuvo varios incendios y unas cinco veces fue reconstruido. La destrucción final del edifico, ocurrió tras la Guerra de Independencia, cuando el convento se utilizaba como polvorín de las tropas españolas. Concretamente, el 22 de julio de 1812.

 Una horrorosa explosión casual arruinó en un momento toda la fábrica sin dejar a salvo una simple habitación, pereciendo en el incendio un religioso y todo lo que había en el convento fue pasto de la voracidad de las llamas…

Somoza, padre del liberalismo español y que también “descansa” en este cementerio nos dejó escrito parte de la luz y sombra de nuestra historia: Daniela González Castro, habla del suceso en su libro “La Guerra de la Independencia en Piedrahíta” añadiendo que el convento siguió habitado después de este desastre, compartiendo los monjes el mismo espacio pues el resto estaba destruido.

Magia y ruinas en Piedrahita (Ávila)

Lo que comenzó por ser lugar de descanso de sus fundadores, acabaría por ser el Campo Santo de Piedrahíta:

El siglo XIX se inicia con periodos de guerra, para cerrarlo con desamortizaciones y más pugnas.  Desde 1836 nace el objetivo de conseguir unos ingresos extraordinarios para pagar la deuda pública y crear clase burguesa: las desamortizaciones, entre las que destacamos Mendizábal y Madoz. El fruto maduro real fue que la mayoría de los bienes expropiados, fueron relacionados con el patrimonio religioso. ¿Qué ocurrió con nuestro convento? Se convierte en cementerio, atentos:

Las partes del edificio destinadas a las celdas de los monjes, cuadras y cocinas pasaron a manos de particulares. Allí se irían acondicionando diferentes negocios, incluso una fábrica de zapatos.

Hoy sus muros sólo son sujetados por los vientos serranos de las estribaciones de Gredos y una vegetación silvestre casi quimérica. Las diversas soluciones arquitectónicas, de sus casi innumerables ventanales, nos invitan a consolidar las ruinas y poder pasearlas en un futuro. Imagínate, querido lector, poder transitar sus alturas por una grada y presenciar por esos geminados arcos peraltados, el atardecer más bello de Castilla.

Tras el perímetro, como si del Monasterio de la Cartuja de mi querido Jerez se tratase, ganado caballar pasta sin ningún miramiento por el patrimonio, que poco a poco se disipa.

En cuanto al Cementerio, corresponde con lo que fuese la iglesia. Del origen fabril quedan en pie sus arcos cercanos al acceso, de un estilo renaciente casi herreriano, cimientos de su planta y tres espectaculares capillas de un gótico muy particular, tanto en su interior como en el exterior que de una forma poligonal nos muestra un derivado del aparejo toledano.

 La Capilla Mayor está relativamente bien conservada, para la nula sensibilización que recibe. En ella, como he comentado anteriormente, descansan los Señores de Valdecorneja. Constituye para muchos el emplazamiento más icónico de la comarca: sus vanos ojivales, con restos de vidrieras, se alzan tras el altar e invitan al recreo mental, a la realidad del pasado y otra tan contradictoria en el presente. Bien podría ser un Centro de Interpretación del origen del Ducado de Alba con un jardín romántico en su cementerio ¿Sabías que el Gran Duque nació en Piedrahíta? Así fue, puedes consultar en el siguiente ENLACE.

La Capilla Mayor, se arropa de dos laterales de menor tamaño que son un testigo más de la planta de tres calles que tuviese la iglesia. La capilla izquierda, pide ayuda urgentemente: se sostiene sobre medio sillar que en cuanto un temporal azote fuerte, todo será recuerdo. Recuerdo ya es la espadaña que nos dijo un “hasta siempre” en 1941.

El resto del cementerio se ubica en lo que fuese el claustro, del que nos quedan sus elegantes arranques y capiteles, aunque hay restos de columnas en los prados aledaños. El “guion” del plano básico de la edificación, constaba de conjuntos arquitectónicos destinados a su practicidad: el claustro, en este caso, un espacio con un jardín en su centro, de dos alturas y con cobijo porticado. En él, los frailes gozaban de un rincón de paz y silencio donde podían encontrarse dentro de la comunidad y reflexionar. Paradojas de la vida, nuestros antepasados también descansan en silencio recogidos en ese claustro, clausurado en los años 80 como cementerio.

Cementerio situado en lo que fue el claustro del convento

Cementerio y Patrimonio conviven. su aspecto romántico, si estuviese limpio, potenciado y con un buen diseño de ruta, con el resto del patrimonio monumental religioso del valle, podría ser la punta de lanza de nuestra infraestructura turística.

A quién corresponde la gestión, quién se interesa y cómo podemos “hacer que hagan algo”, son cuestiones que plasmaré con “Hispania Nostra”, instituciones pertinentes y otras asociaciones. La respuesta en algunos casos ha sido el desinterés. Sin embargo, nace en todas ellas una pequeña sensibilización al conocimiento muy sustancial para con estas ruinas en las que sólo la propia naturaleza ayuda a mantenerse en pie.

Toda esta parte, más monumental y con un posible futuro es propiedad del Ayuntamiento de Piedrahíta, por lo que cualquier plan de acción es más fácil, ¿no crees?

Rehabilitar y Reconstruir son, para mi consideración, una utopía. Lo que es necesario para el esplendor del Convento de Santo Domingo de Piedrahíta, como Recurso Turístico, es un ajardinamiento bien asesorado: para poder disfrutar y transitar sus ruinas consolidadas, que las capillas se liberen de maleza y humedades para poder albergar el centro de interpretación y usos múltiples que merecen, comenzando por cuidar la cubierta ya que las nieves y lluvias son fuertes en esta zona montañosa.

Dignificar y Conservar las Ruinas es lo que siempre se ha transmitido desde el Museo de Arte Sacro de Piedrahíta. Próximamente, desde la Asociación Cultural Valdecorneja se reactivará el movimiento de firmas para que la ruina, el abandono y la dejadez cese.

Muchas gracias a todos por la sensibilización al medio y en especial a ti, César, por compartir tu espacio con estas gloriosas ruinas de las que, de alguna manera, somos descendientes.

FDO. RODRIGO GONZÁLEZ

www.excelencia-rural.com

Rodrigo González: pasión por el patrimonio o la voz de las piedras más olvidadas…

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