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Dos óperas de Donizetti en el Alcázar de Sevilla y el recuerdo de un palacio en Astudillo (Palencia)

Sevilla siglo XIV. Dos reyes de Castilla. Dos reinas despreciadas por sus maridos. Dos amantes o «favoritas» que se hacen dueñas del reino. Dos triángulos amorosos. Hijos ilegítimos que llegan a ser reyes. Sol radiante y luz meridional. Arquitectura andalusí y mudéjar. Edad Media de moros y cristianos. Palacios y jardines de ensueño. Pasión y traición… Irresistible para un romántico. El resultado: dos óperas ambientadas en el Alcázar de Sevilla, de las que hablamos y escuchamos algunas piezas musicales en nuestra Ruta de la Ópera.

Gaetano Donizetti (1797-1848), gran compositor nacido en la ciudad italiana de Bérgamo, siempre fue seducido por lo español y, más concretamente, por Granada y Sevilla. Seis de sus obras se ambientan en Andalucía: Zoraida di Granata (1822), La Zingara (1822), Alahor in Granata (1826), Elvida (1826), La Favorita (1840) y María Padilla (1841), estas dos últimas íntimamente relacionadas con la Sevilla medieval y su Alcázar.

La Favorita se estructura en cuatro actos, con un libreto en francés escrito por Alphonse Royer, Gustave Vaëz y Eugène Scribe, y basada en la obra de teatro Le Comte de Comminges (1764) de François-Thomas-Marie de Baculard d’Arnaud. Esta ópera tiene como argumento un complejo triángulo amoroso inspirado en este otro basado en hechos reales: el rey Alfonso XI, vencedor de la Batalla del Salado de 1340 e impulsor de la Sala de la Justicia del Alcázar sevillano, María de Portugal, reina legítima de Castilla arrinconada por la tercera protagonista, que no es otra que Leonor de Guzmán, amante del rey durante veintitrés años (1327-1350), al que dará nueve hijos, entre ellos Enrique II de Trastámara, un bastardo que llegará a reinar tras ordenar asesinar a su hermanastro y rey legítimo Pedro I el 23 de marzo de 1369 en Montiel (Ciudad Real). En la ópera, el protagonismo también descansa en Don Fernando, amante a su vez de Leonor.

Estrenada en la Académie Royale de Musique de París el 2 de diciembre de 1840 con gran éxito del público, esta obra tiene un origen complicado, ya que está conformada por piezas de otras óperas y proyectos inconclusos de Donizetti. A modo de ejemplo, podemos decir que la famosa y más bella aria de esta ópera, titulada en la traducción italiana como Spirto gentil, fue incorporada a partir del tema Ange des sieux, procedente de la inconclusa Le duc d’Albe.

Se ambienta en distintos lugares, cada uno de ellos de gran fuerza simbólica y profundo romanticismo. Así, Santiago de Compostela evoca la europeidad de Castilla a través del Camino, la Isla de León de San Fernando (Cádiz) remite a las luchas incansables entre las flotas de cristianos y musulmanes por controlar el Estrecho de Gibraltar, y, por último, Sevilla representa la capital del reino, ya que en su Alcázar residieron los reyes de Castilla durante siglos. Para aquellos que quieran profundizar en esta ópera les remito a los dos siguientes enlaces:

Luciano Pavarotti interpreta Spirto gentil

La Favorita, con Sofía Loren (1953)

Sofía Loren en La Favorita (1953)

Al contrario que la ópera anterior, María Padilla ha sido escasamente representada, pese a ser una obra maestra. Estrenada con gran entusiasmo del público presente en la Scala de Milán el 26 de diciembre 1841, esta obra -desarrollada en tres actos- tiene un libreto en italiano de Getano Rossi, basado en la romántica tragedia titulada María Padilla de François Ancelot (París, 1838). Remite a otro triángulo amoroso que sacude las estancias del Alcázar de Sevilla, con tres personajes que aún respiran en las salas palatinas: Pedro IEl Cruel o El Justiciero-, hijo legítimo de Alfonso XI, rey de Castilla y creador del más bello palacio mudéjar del Alcázar, Blanca de Borbón, despreciada por su marido -un rey que repite la misma conducta que su padre y que también hará lo mismo con su segunda esposa, la famosa Juana de Castro-, y María de Padilla, fascinante dama «pequeña de cuerpo, pero grande en fermosura» según el cronista López de Ayala, y que fue amante de Pedro I durante nueve años hasta su muerte (1352-1361).

Según el recomendable libro Sevilla ciudad de 150 Óperas -escrito por Ramón María Serrera y Andrés Moreno Mengíbar, documentado gráficamente por Antonio del Junco y con edición de Alfonso Martínez-, esta ópera está escrita con una gran unidad estilística en apenas cinco meses y «tanto su bien trazada línea argumental como su inagotable caudal de riqueza melódica, su riquísimo colorido orquestal, su intensidad dramática y el gran protagonismo del foso, nos permite otorgarle la consideración, no de obra de madurez, sino de plenitud dentro de la extensa obra del autor». Para gourmets, cuelgo un enlace de esta ópera y otro sobre una pieza musical universal de Donizetti:

Escena final de la ópera María de Padilla

Una furtiva lacrima (ópera L’elisir d’amore, 1832)

Para terminar, confieso mi fascinación por la figura de María de Padilla. Hace dos veranos peregriné hacia Astudillo, localidad de la provincia de Palencia en la que muchos dicen que nació esta dama castellana en 1334. Quise así estar in situ en el convento de Santa Clara, fundado por la amante de Pedro I en 1353 junto al palacio mudéjar del rey castellano en tierras palentinas -hoy día es un conjunto unificado, siendo el palacio un pequeño museo-. María de Padilla fue enterrada en dicho convento tras su muerte en 1361, conservándose hoy día sus restos mortales en la Capilla Real de la Catedral de Sevilla. De esta enigmática figura histórica, elevada a reina de Castilla tras su muerte, hablaremos largo y tendido en otro post específico.

Verano de 2018. Un sevillano de Tocina en el Palacio de Pedro I de Astudillo (Palencia), situado junto al convento de las clarisas que fundara María de Padilla. Emoción mudéjar (este palacio será objeto de un post).
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