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Julio Llamazares, «Las rosas de piedra» (Alfaguara)

En el año 2001, el autor leonés Julio Llamazares emprendió una titánica tarea: visitar todas las catedrales de España y plasmar por escrito las impresiones de su viaje. De la primera parte de su periplo, en el que recorrió la mitad norte peninsular, nació Las Rosas de piedra, texto que fue editado por Alfaguara en 2008; su itinerario por el sur se plasmó en un segundo libro del que hablaremos en otro post.

En esta obra, el «viajero», como así le gusta llamarse a sí mismo a Llamazares, realiza seis viajes por la parte septentrional del país, visitando Galicia, Asturias, Castilla y León, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón y Cataluña. Así, nos habla de famosos templos, como la catedral de Santiago de Compostela o la catedral de León, pero resultan aún más sugerentes sus relatos por catedrales menos conocidas como Palencia o Ciudad Rodrigo.

No se trata de una descripción arquitectónica -para eso ya hay muchas guías o tratados al uso-; se trata de literatura de viajes, género dominado por Llamazares, como demostró en otras obras como Trás-os-montes o Cuaderno del Duero, donde el «viajero» no se limita a describir y explicar el monumento, sino que, también, platica con personas, lugareños, curas, guías o turistas, conversaciones al fin y al cabo que muestran la vida que hay en torno a una catedral. Dejo que sea el propio autor el que desglose las intenciones para con una obra que recomiendo.

Este es un viaje en el tiempo y en la geografía. En el tiempo, hacia la época en la que se construyeron esos maravillosos edificios que conocemos como catedrales; y, en la geografía, a través de un país que es un mosaico de regiones tan diferentes como sus paisajes.

La razón de que haya elegido las catedrales para este viaje es muy transparente: la atracción que me han producido siempre esos fantásticos edificios que constituyen las cajas negras de nuestra historia. Conocerlas de verdad y no de paso, vivir dentro de ellas un día para sentir toda su belleza, al tiempo que se descubren sus secretos y leyendas, es lo que he hecho desde hace años para contárselo a mis lectores.

A deshojarlas como si fueran rosas de piedra, enormes rosas arquitectónicas surgidas hace cientos de años, he dedicado este libro. Y todo ello sin otra voluntad que la viajera y sin otra intención que la literaria. Esa que sigue la estela de los antiguos viajeros. Los viajeros, en suma, que iban buscando la magia que el mundo ofrece a los que lo andan.

JULIO LLAMAZARES

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