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Sánchez Perrier y los paisajes del Guadaíra en el Museo CarmenThyssen Málaga

Alcalá de Guadaíra y sus paisajes fluviales fueron siempre motivo de inspiración para el pintor Emilio Sánchez Perrier (Sevilla, 1855 – Alhama de Granada, 1907), considerado como alma y fundador de la denominada Escuela de Paisaje de Alcalá. Sus largas estancias en esta localidad, especialmente en primavera, se traducirán en obras de una poética casi romántica donde el agua, los álamos o los reflejos de la ciudad alcalareña en el río serán una constante.

A los trece años, Sánchez Perrier ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, contando con maestros como Joaquín Domínguez Bécquer y Eduardo Cano de la Peña. Las obras del pintor paisajista Martín Rico o el preciosismo de Mariano Fortuny marcarán al pintor sevillano, emblema de la pintura de paisaje del último tercio del siglo XIX y cuyas obras se caracterizan por la minuciosidad en la representación de las formas naturales -mirada realista- y la luminosidad de una atmósfera siempre envolvente.

El Museo CarmenThyssen Málaga cuenta con tres obras excepcionales de Sánchez Perrier, todas ellas inspiradas en los paisajes fluviales y boscosos del río Guadaíra. La primera de ellas lleva por título Invierno en Andalucía (bosque de álamos con rebaño en Alcalá de Guadaíra), realizada en 1880, una obra que escruta de manera realista todos los detalles de un bosque de álamos –Populus alba– de las riberas del río de Alcalá. El cuadro nos remite a una fría y gris mañana de invierno, con los árboles sin hojas, algo que permite al pintor adentrarse minuciosamente en las texturas de troncos y ramas, con los tonos blancos, grises y platas como dominantes.

El segundo óleo de Sánchez Perrier que podemos contemplar en el Museo CarmenThyssen Málaga es Un paseo por el río, de 1890, una escena que nos vuelve a ubicar al borde de una ribera. Probablemente sea un pequeño arroyo tributario del río Guadaíra a su paso por los llanos de Gandul, en un periodo primaveral que identificamos gracias al intenso verdor. Se trata de una obra de extrema minuciosidad, que describe de manera realista el follaje de los árboles de ribera, donde los reflejos son protagonistas en una feliz escena que recoge cómo una barca a remos es orillada por un campesino que ha desembarcado a su familia y esperan que finalice la operación.

Y la tercera obra es Orilla del Guadaíra con barca, de 1890, donde una pareja de campesinos acerca al talud una barca en las riberas del Guadaíra. La vegetación es densa gracias a los abundantes tarajes, zarzas y sauces, todas estas especies descritas con gran exactitud por Sánchez Perrier, cuyas formas algodonosas contrastan con los esbeltos chopos –Populus nigra-; a lo lejos se observan las alturas de roquedales y arbustos sobre el alcor. Siguiendo a Juan Fernández Lacomba, esta obra está «plena de aciertos pictóricos y delicadezas visuales, mantiene un tono fotográfico que revela un modo más allá de lo real, de analizar la objetividad, incorporando una ejecución virtuosa de lo asimilado y entendido desde la percepción misma. Confirma en el caso de Sánchez-Perrier a un pintor ya plenamente moderno, preocupado por entender y sentir la objetividad de raíz positivista, a la vez que su trascripción pictórica, insertada en un conjunto unitario y armonioso de la composición».

En definitiva, un magnífico paseo por los paisajes de Alcalá de Guadaíra en el corazón monumental de la ciudad de Málaga. Cuelgo los enlaces de los magníficos comentarios de Juan Fernández Lacomba a pie de imagen de cada obra.

Emilio Sánchez Perrier, Invierno en Andalucía (bosque de álamos con rebaño en Alcalá de Guadaíra), 1880

Emilio Sáchez Perrier, Un paseo por el río, c. 1890

Emilio Sánchez Perrier, Orilla del Guadaíra con barca, c. 1890

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