El Palancar, paisaje del viento en Tarifa

En este post quiero mostraros un paisaje nacido de los deseos del dios Eolo, que no es otro que el pequeño puerto de El Palancar, situado en el municipio de Tarifa. Desde allí puede divisarse el Estrecho de Gibraltar y el continente africano, todo ello desde un paisaje arcano, ganadero, agreste, montaraz, sin huella alguna del arado del hombre debido al dominio del viento, donde las deformaciones arbóreas provocadas por la fuerza Levante es una seña de identidad del carácter de estas tierras.

Para llegar a este punto hay que partir del km 95 de la N-340, en la actual Área Recreativa El Bujeo, donde sale una pista de tierra que nos adentra en sus primeros dos kilómetros por la vertiente oriental del valle del río Guadalmesí, a unos 400 metros de altitud, en la zona llamada Cañada de la Huerta. Protegidos del Levante por las pronunciadas pendientes de la sierra del Bujeo, espesos bosques de alcornoques dominan un paisaje prístino por el que discurren numerosos tributarios del río. En sus orillas se ven ojaranzos, avellanillos, alisos y otras especies propias de los canutos.

Cuando el camino salva el curso fluvial mediante un rudimentario puente, gira hacia el Suroeste para alejarse del río y de los bosques de alcornoques, entrando así en un área de bujeos, con pastizal y matas de jerguén y escobón, todo recomido por las numerosas ovejas, vacas y cabras que se dispersan en este agreste terreno. El camino sigue hacia el Suroeste para llegar a una encrucijada de senderos y pistas situada a unos 450 metros de altitud, uno de los más bellos paisajes del viento que puedan contemplarse: el citado puerto del Palancar.

Delimitado por las sierras de Ojén y Cabrito, este puerto se dispone perpendicularmente a la dirección de un Levante que desciende, turbulento y veloz, por las laderas occidentales de la sierra del Bujeo, acelerándose en ese punto a causa de la orografía. Este fenómeno, típico de climas locales, es fácilmente observable en este puerto delimitado por las pronunciadas pendientes de las sierras de Ojén (833 m) y Cabrito (563 m), visibles hacia el Norte y el Sur respectivamente. Hacia el Este se divisa la mole de la sierra del Bujeo, línea de cumbre causante del efecto foehn del Levante, y hacia el Oeste se ven las laderas que descienden a la llanura del Salado y el Atlántico, hacia donde baja, enfurecido, el viento.

El resultado es el de un paisaje único, dominado por la silueta de los aerogeneradores de los parques eólicos allí instalados, en el que el ganado campa a sus anchas por pastizales en los que se dispersan, aquí y allá, acebuches, pinos negrales o alcornoques torturados por el viento. Si sopla Poniente, es extraño ver esos ejemplares arbóreos deformados hacia el Oeste; si sopla Levante, rápidamente se entienden estas sugerentes formas diseñadas por el viento. Paisaje de emoción; sublime.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es a-Palancar.jpg

Esta foto sintetiza a la perfección las claves paisajísticas de El Palancar: accidentada topografía, viento, ganado, árboles deformados, aerogeneradores… Al fondo, Tarifa y el Estrecho de Gibraltar. Sopla Levante y África se oculta tras la nubosidad existente en el paso marítimo.

Ir arriba
WhatsApp chat

¿Todavía no estás en mi grupo de WhatsApp? Apúntate GRATIS y recibe información cultural de noticias y actividades.