El descubrimiento de la Dama de Elche en 1897

Un 4 de agosto de 1897, al atardecer, se descubrió la -para mí- más bella diosa del Mediterráneo: la famosa Dama de Elche. Sucedió en la finca de La Alcudia, situada a pocos kilómetros de la ciudad de Elche. Su dueño, el doctor Manuel Campello y Antón, ordenó allanar el irregular terreno para cultivarlo; las numerosas piedras que se retiraron para tal fin correspondían al parecer a una población íbera denominada Heliké, posteriormente -en tiempos romanos- conocida como Colonia Iulia Illici Augusta. Entre estas piedras apareció la escultura icónica de la cultura ibérica, una Dama fechada entre los siglos V y IV antes de Cristo, cuya belleza será tratada en una entrada específica del Blog.

Un personaje fundamental entró en escena en aquella histórica fecha: el hispanista francés Pierre Paris. Convenció a los propietarios de que le vendiesen la entonces conocida como «Reina mora», pagando 4.000 francos y tomando un barco rumbo al Museo del Louvre. En su viaje de vuelta a tierras galas escribió su famosa frase: “La Dama de Elche, tranquilamente, en mi camarote”. En 1941 la Dama de Elche regresó a España por un acuerdo entre los Gobiernos del general Francisco Franco y del francés Philippe Pétain. En el transcurso de esos 44 años ya habían fallecido muchos protagonistas de aquel descubrimiento; por estas fechas Alejandro Ramos Folqués era el nuevo dueño de La Alcudia y su pasión por la Arqueología le llevó a impulsar nuevas excavaciones.

El nuevo dueño de la finca deseó en los años 40 del pasado siglo aclarar el contexto del descubrimiento y los pormenores del gran hallazgo de 1897. Comenzó a buscar testigos, apareciendo entonces un anciano llamado Manuel Campello, que curiosamente compartía nombre y apellido con el primer dueño de la finca. Conocido como «Manolico», dijo ser quien encontró la Dama cuando ayudaba a sus padres en la finca, contándole al nuevo dueño distintos pormenores del hallazgo de su infancia. Con este testimonio Alejandro Ramos ya tenía lo que deseaba: un relato creíble del descubrimiento, que se hizo oficial y convirtió en famoso a «Manolico». Este humilde arriero comenzó entonces a recibir visitas de medios de comunicación de todo el país, dando incluso nombre a una calle de Elche.

Sin embargo, dos recientes estudios de la Universidad de Alicante cuestionan esta versión oficial, construida a mediados del siglo XX. Salvo el hallazgo de 1897, todo lo demás está ahora en duda: la hora, el lugar y hasta el nombre de quien la encontró. Los estudios Memorias de una dama. La Dama de Elche como lugar de Memoria, de Sonia Gutiérrez Lloret -catedrática de Arqueología de la Universidad de Alicante-, y Revisión de los testimonios y documentos sobre el lugar del hallazgo de la Dama de Elche, de Ana María Ronda -arqueóloga de la Fundación Universitaria de Investigación Arqueológica La Alcudia-, revisan cómo se realizó este espectacular hallazgo.

En estos dos trabajos aparecen los nombres de distintos personajes que ofrecieron en su momento versiones diferentes de lo ocurrido según la versión tradicional, adjudicándose alguno de ellos el descubrimiento. Siguiendo las palabras de Gutiérrez Lloret, parece ser que “se ha idealizado que la Dama de Elche fuera encontrada por un muchachito en un relato oficial asumido por todos”. El muchacho era el famoso Manolico, que ha pasado a la posteridad en numerosos documentos y que pueden ver -parece aún hechizado por la bellísima Dama- en la histórica fotografía que cuelgo abajo. Aunque, como dice el diario El País, «la realidad parece muy distinta».

Más información en este interesante artículo de EL PAÍS.

Manuel Campello, en 1958 ante la Dama de Elche, en una visita al Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Fuente: Fondo Colección Ramos Folqués de la Fundación Universitaria La Alcudia.

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