Diego Velázquez, «Vieja friendo huevos», 1618

En plena etapa sevillana, cuando tenía 19 años, Diego Velázquez asombraba al mundo con una escena de género en la que una mujer de edad avanzada fríe huevos rodeada de todo un bodegón u objetos típicos de las cocinas sevillanas del siglo XVII. Se trata del famoso cuadro «Vieja friendo huevos«, creado en 1618 por el genio sevillano, que retrata un interior doméstico marcado por los contrastes de una luz dirigida desde la izquierda -Naturalismo tenebrista-. El protagonismo lo cobra una anciana -vestida tal como lo hacían las clases populares en Sevilla, con paños ocres y toca blanca- que está cocinando un par de huevos en una cazuela de barro. La mujer alza la mirada ante la llegada de un muchacho que se dirige a ella con un melón de invierno bajo el brazo y un frasco de cristal.

Lo que más conmueve de esta obra es el bodegón. Cada uno de los objetos del cuadro presenta singulares texturas, colores, matices y esencias, como si adquiriera vida propia. Pero, sobre todo, Velázquez da un paso de gigante en esta obra al conseguir plasmar un «bodegón en movimiento«, es decir, el acto de freir -o cocer o escalfar- el huevo, en el mismo momento en el que la semitransparente clara se va tornando opaca al cuajarse tras recibir el calor del anafe u hornillo.

Esta obra se encuentra hoy día en Escocia, concretamente en Edimburgo, ya que la compró el pintor David Wilkie en Sevilla para venderla en Londres en 1863 por 40 libras. Tras pasar por varias manos, la National Gallery la compraría finalmente por 57.000 libras en 1955. Precisamente en Edimburgo se copió recientemente esta obra para que una reproducción exacta esté presente en la futura Casa Natal de Velázquez de Sevilla (vea esto último en esta noticia en EL PAÍS y en el magnífico VÍDEO que cuelgo).

Diego Velázquez, «Vieja friendo huevos», 1618. Edimburgo, National Gallery of Scotland.
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